Escocia avanza con un nuevo pedido de referendo independentista

El Parlamento escocés reabre la puja por la ruptura con el Reino Unido

Vista del Parlamento de Escocia durante una sesión sobre independencia

NewsITe

El debate por la independencia de Escocia volvió a ganar fuerza luego de que el Parlamento escocés aprobara una moción que respalda la realización de un nuevo referendo para separarse del Reino Unido. La decisión, acompañada por una mayoría de legisladores, reabre una discusión que marcó la política británica en la última década y vuelve a colocar a Edimburgo en tensión directa con Londres.

De acuerdo con los registros oficiales, 72 diputados votaron a favor de la iniciativa, 55 se pronunciaron en contra y dos se abstuvieron. Entre los apoyos, 57 pertenecen al Partido Nacional Escocés (SNP, por sus siglas en inglés), la fuerza que desde hace años impulsa la independencia. El resultado fue celebrado por el Gobierno escocés, que difundió el pronunciamiento a través de la red social X y lo presentó como un mandato político claro para avanzar con la consulta popular.

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El ministro principal de Escocia, John Swinney, reclamó al Gobierno británico que emita una orden al amparo del artículo 30 de la Ley de Escocia de 1998. Ese instrumento jurídico es clave: permitiría transferir temporalmente al Parlamento de Edimburgo las facultades necesarias para organizar un referendo legal y reconocido por Westminster, condición indispensable para evitar un choque institucional de mayor escala.

Swinney, líder del SNP y figura central del movimiento independentista, ya había anticipado a fines de abril que impulsaría una nueva consulta tras las elecciones locales. El 19 de mayo fue reelegido como ministro principal, lo que fortaleció su posición interna y le dio impulso político para insistir con el reclamo de autodeterminación. Desde su entorno consideran que, tras el Brexit y los cambios en el mapa político británico, existe un nuevo contexto que justifica volver a preguntar a la ciudadanía.

Choque con Londres y antecedente del referendo de 2014

Pese al respaldo parlamentario en Escocia, el Gobierno del Reino Unido mantiene una postura de rechazo. Las autoridades británicas sostienen que la cuestión ya fue resuelta en el referendo de 2014, cuando el 55,3 % de los votantes se manifestó en contra de la independencia y el 44,7 % apoyó la ruptura. En aquel momento, Londres y Edimburgo habían acordado el marco legal de la consulta mediante el mismo artículo 30 que hoy vuelve a estar en el centro de la escena.

Ese antecedente funciona como un recordatorio de las dificultades que enfrenta el movimiento independentista. Aunque el SNP logró consolidarse como fuerza dominante en la política escocesa, todavía necesita convencer a una porción significativa del electorado que prioriza la estabilidad económica y la permanencia dentro del Reino Unido. El impacto del Brexit, sin embargo, modificó parte del tablero, ya que Escocia votó mayoritariamente por permanecer en la Unión Europea y hoy muchos dirigentes plantean que la independencia podría abrir la puerta a un eventual regreso al bloque comunitario.

Tensiones por costos de seguridad y relaciones con Estados Unidos

En paralelo al reclamo por el referendo, el Gobierno escocés mantiene otro frente de conflicto con Londres. En octubre de 2025, las autoridades de Edimburgo reclamaron al Ejecutivo británico una compensación de aproximadamente 26 millones de libras esterlinas —unos 35 millones de dólares— por los gastos de seguridad derivados de las visitas del entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y del vicepresidente J. D. Vance.

La ministra de Finanzas, Shona Robison, describió esas visitas como una “carga operativa y financiera sustancial” para los servicios públicos, en particular para la Policía de Escocia. Desde la administración escocesa argumentan que los costos de seguridad asociados a figuras de esa envergadura deberían ser cubiertos por el Gobierno central. Sin embargo, Londres rechazó el pedido, alegando que se trató de viajes de carácter privado y no de actos oficiales.

  • El Parlamento escocés aprobó una moción que respalda un nuevo referendo.
  • John Swinney exige a Londres una orden bajo el artículo 30 para habilitar la consulta.
  • El último referendo, en 2014, se saldó con un triunfo del “No” a la independencia.
  • Escocia también reclama 26 millones de libras por gastos de seguridad en visitas de Trump y Vance.

“El Parlamento de Escocia ha votado en apoyo de las peticiones para celebrar un referendo sobre la independencia de Escocia”, destacó el Gobierno escocés en la red social X.

Con la herida del Brexit aún abierta y un escenario político británico en transformación, el pulso entre Edimburgo y Londres promete intensificarse. La respuesta del Gobierno central al pedido de habilitar un nuevo referendo será determinante para definir si el conflicto se canaliza por vías institucionales o si deriva en una disputa más profunda sobre los límites de la autonomía escocesa dentro del Reino Unido.

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