Veterinarios sostienen que compartir la cama con un gato puede favorecer el bienestar y reducir el estrés, aunque advierten que la decisión depende de la salud del animal, de la persona y de la calidad del descanso.

Dormir con un gato es un hábito cotidiano para muchas personas, mientras que otras prefieren mantener a sus mascotas fuera del dormitorio. Frente a esas dos posturas, especialistas en medicina veterinaria coinciden en que no existe una respuesta única. La conveniencia de compartir la cama con un felino depende del estado de salud del animal, de la persona y del impacto que esa convivencia tenga sobre el descanso.
Feargus McConnell, veterinario colegiado en Colorado, Estados Unidos, explicó que cada gato presenta hábitos de sueño diferentes. Algunos descansan durante la noche sin inconvenientes, mientras que otros permanecen activos durante la madrugada y pueden interrumpir el sueño de sus dueños.
Por ese motivo, los especialistas recomiendan evaluar si la presencia del animal altera el descanso de manera frecuente. Cuando el gato despierta repetidamente a la persona o convierte la hora de dormir en una rutina conflictiva, aconsejan considerar otras alternativas.
Los beneficios de dormir con un gato
Los expertos también señalaron que compartir la cama con un felino puede aportar efectos positivos. McConnell indicó que distintas investigaciones analizaron el ronroneo de los gatos, cuyas frecuencias oscilan entre 25 y 150 Hz, y las asociaron con posibles beneficios vinculados a la reparación de tejidos, la recuperación ósea y el alivio del dolor.
Además, estudios sobre el vínculo entre personas y animales domésticos relacionaron el contacto con gatos con una disminución del cortisol, conocida como la hormona del estrés, y un aumento de la oxitocina, asociada al bienestar, la confianza y la conexión emocional.
En qué casos recomiendan extremar los cuidados
Los especialistas también advirtieron que existen situaciones en las que conviene tomar mayores precauciones. Iryna Smyrnova, veterinaria de la plataforma Meowoff, señaló que la convivencia nocturna requiere especial atención cuando en el hogar hay bebés o niños pequeños, ya que un movimiento involuntario o un arañazo accidental pueden representar un riesgo.
Asimismo, recomendó evaluar cuidadosamente el caso de personas con alergias severas, asma o sistemas inmunológicos debilitados, donde la higiene del animal y del entorno adquiere una importancia fundamental.
En el caso de los gatitos, los expertos aconsejan acostumbrarlos desde pequeños a dormir solos. De esa manera, si en el futuro cambian las rutinas familiares, se realiza un viaje o surge algún problema de salud, la adaptación será más sencilla.
La conclusión de los veterinarios es que, si el gato goza de buena salud, la persona descansa adecuadamente y no existen condiciones médicas que lo desaconsejen, compartir la cama puede convertirse en una experiencia beneficiosa para ambos.

