Hace instantes, se llevó adelante una manifestación en inmediaciones del Puerto local, donde se le dio entrega de un documento a la presidenta del mismo, Cecilia Comerio. El texto fue armado por distintas organizaciones sociales, sindicales, ambientales y vecinos que piden por la estatización de la hidrovia del Paraná y la construcción del Canal de Magdalena. Hubo referentes de otras ciudades.

Desde hace unos meses, la disputa por quien tiene la concesión de la hidrovía se volvió tema de agenda. El Gobierno se encuentra dividido entre los que quieren la estatización de la misma y los que no. Hoy, en San Nicolás, se reunieron diferentes organizaciones gremiales, sociales, políticas y vecinos de otras ciudades, para hacer entrega de un documento a la presidenta del Puerto.
Cecilia Comerio lo recibió y su tarea ahora es poder entregar el mismo a las autoridades provinciales y nacionales competentes. La idea es que estén en conocimiento de la situación e intervengan para poder estatizar finalmente la hidrovía del Paraná.
“Hoy es un día especial para nosotros, porque gracias a una propuesta de Óscar de Isasi, pudimos consensuar para que hoy estar leyendo un documento sobre la estatización de la hidrovia”, manifestó María Eugenia Bravo, secretaria general de ATE local, quien condujo el acto.
Hubo varios discursos, desde referentes locales hasta de otras ciudades. Oscar Rubén Verón, capitán fluvial y trabajador de la dirección nacional de vías navegables, de la isla Demarchi, afirmó que “no entiendo cómo le siguen dando la concesión del dragado y balizamiento a la empresa belga Jan de Nul, siendo que en el puerto donde trabajo nosotros mismos hacemos ese trabajo. Hay recursos y mano de obra para estatizar la hidrovía de inmediato”.
Los motivos
Hay una deuda pendiente con los argentinos, la soberanía de la hidrovía del Paraná. Un sector del Frente de Todos busca lograr eso y es la razón por la cual hoy se han concentrado en nuestra ciudad. El secretario general de ATE a nivel provincial, Oscar de Isasi, también estuvo presente como precursor de la iniciativa.
“Son miles de millones de dólares que podrían quedarse para los argentinos, pero lamentablemente se escapan para beneficiar a unos pocos. Hay un ejemplo muy claro sobre la importancia de entender esta cuestión y es que los propios barcos son los que realizan la declaración jurada de la cantidad de granos o mercadería que llevan. De esta manera, evaden impuestos ya que declaran menos y Argentina se ve perjudicado”, explicó.
El documento
EL NORTE accedió al documento que fue entregado a Comerio, el cual detalla que “la discusión, la construcción de consenso y la disputa por la soberanía nacional adquieren relevancia histórica. Por qué la definición que hoy sea en San Nicolás. Porque es la puerta de ingreso del Paraná a la Provincia de Buenos Aires, porque hay que apropiarse de la historia y de los hitos que se dieron en función de la misma como la escaramuza de San Nicolás en la Guerra del Paraná (1845), contra la flota aglo-francesa, donde la defensa de la soberanía de esos años, muy lejos quedó, ante la entrega por más de 25 años a empresas multinacionales que se han beneficiado, con subsidios, sin controles por parte del Estado, habilitando la evasión impositiva, contrabando de oro y narcotráfico”.
Por otro lado, asegura que “no solo adquiere una importancia histórica sino adquiere una importancia superlativa y económica. Como datos importantes se puede mencionar que el 80 % de las exportaciones del país, y el 50 % de las proteínas del mundo pasan por la vía troncal del Paraná, que comienza en Puerto Cáceres y termina en Nueva Palmira (Uruguay) quedando comprendidos 5 países muy ricos de Sudamérica como son Brasil, Paraguay, Bolivia, Argentina y Uruguay. En el corredor fluvial habitan cerca de 130 millones de personas, donde se asientan las principales terminales portuarias en su mayoría controladas por multinacionales, de 21 terminales portuarias 16 son de empresas privadas, que conforman en 80 km alrededor de Rosario el complejo agroexportador más grande del mundo. Son verdaderos enclaves coloniales donde facturan 28 millones de dólares por año y donde defraudan al Estado con distintos mecanismos como la evasión, subfacturación y triangulación. Perdidas millonarias ante la falta de control de un estado que debería apropiarse de su funcionamiento”.
Tiene una extensión de tres páginas y cuenta la historia de la lucha que llevan adelante para conseguir su objetivo.

