Cambio histórico en la mesa argentina: el pollo se impone a la carne vacuna

NewsITe
Por primera vez desde que existen registros consistentes del consumo cárnico en el país, la carne aviar superó a la carne vacuna en el balance anual, un dato que marca un quiebre histórico en los hábitos alimentarios de los argentinos en medio de la crisis económica.
De acuerdo con el último informe del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL), entre agosto de 2025 y julio de 2026 el consumo de carne de pollo alcanzó los 47 kilos por habitante al año, apenas por encima de los 46,7 kilos de carne vacuna en el mismo período. La diferencia es mínima en términos cuantitativos, pero simbólicamente profunda en un país que construyó buena parte de su identidad alrededor del asado.
Especialistas del sector agroindustrial señalan que este corrimiento en las preferencias no responde a un fenómeno aislado, sino a un cambio estructural que comenzó a gestarse hacia fines de 2024. La combinación de pérdida de poder adquisitivo, cambios en los hábitos de compra y mayor presencia del pollo en la oferta de supermercados y carnicerías terminó de consolidar al producto aviar como alternativa de referencia para las familias.
El informe del IERAL subraya que la brecha de precios fue un factor decisivo. En los doce meses analizados, un kilo de carne vacuna llegó a equivaler al valor de 3,6 kilos de pollo entero o 1,9 kilos de pechito de cerdo. Esa relación empujó a muchos hogares a “estirar” el presupuesto mensual, reemplazando cortes tradicionales de parrilla por opciones más económicas destinadas a la olla o al horno.
Impacto en el sector y en la dieta cotidiana
La industria avícola, que en la última década invirtió en mejoras sanitarias, tecnológicas y logísticas, venía anticipando este escenario. El aumento de la producción, la mayor estabilidad en los precios relativos y la capacidad de abastecer tanto el mercado interno como la exportación le otorgaron al pollo un rol central en la canasta básica de proteínas.
En paralelo, la cadena de la carne vacuna enfrenta un escenario desafiante: menor consumo interno, aumento de costos, presión impositiva y un mercado externo que no siempre compensa la caída local. Productores y frigoríficos advierten que, si la tendencia se mantiene, podrían profundizarse los procesos de reconversión y concentración del sector.
- Consumo anual de pollo: 47 kg por habitante.
- Consumo anual de carne vacuna: 46,7 kg por habitante.
- Relación de precios: 1 kg de carne vacuna = 3,6 kg de pollo entero.
“El pollo dejó de ser un sustituto de emergencia para transformarse en el nuevo protagonista de la mesa familiar argentina”, resume el trabajo del IERAL.
De cara a los próximos meses, los analistas seguirán de cerca la evolución de los ingresos reales, la inflación en alimentos y la política agropecuaria, factores que determinarán si este hito se consolida como una nueva normalidad en la dieta argentina o si se trata de un pico coyuntural marcado por la crisis.

