Los datos corresponden a la estadística de la Secretaría de Violencia Familiar y Género del Ministerio Público Fiscal. La mayor parte de los delitos corresponden a lesiones, amenazas, abuso sexual, daños y desobediencias. Hasta noviembre pasado inclusive, según los observatorios de género de organizaciones de nuestro país, hubo más de 230 femicidios en Argentina.

De la Redacción de EL NORTE
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En lo que va de este año —desde enero hasta mediados de diciembre— en el Departamento Judicial de San Nicolás ingresaron unas 5900 denuncias por violencia de género. Se trata de la estadística de la Secretaría de Violencia Familiar y Género del Ministerio Público Fiscal, requerida por EL NORTE.
La mayor parte de los delitos denunciados corresponden a lesiones, amenazas, abuso sexual, daños y desobediencias (como incumplimiento de perímetros de acercamiento). En 2024, se registraron 4266 y en 2023, 3133.
Hasta noviembre pasado inclusive, según los observatorios de género de organizaciones de nuestro país, hubo más de 230 femicidios en Argentina.
El aumento de los femicidios ocurre en un contexto marcado por la desarticulación de políticas de género por parte del Gobierno nacional. Argentina ya no cuenta con Ministerio de la Mujer y la inversión en la materia va a la baja: para 2026, el Presupuesto reduce a 89% los fondos destinados a políticas de género y asistencia.
Datos de la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ) y el Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA) revelan que entre los principales recortes se encuentra la Línea 144, un canal de ayuda a víctimas, que perdió dos tercios de su presupuesto.
La mayor parte de los delitos denunciados corresponden a lesiones, amenazas, abuso sexual, daños y desobediencias (como incumplimiento de perímetros de acercamiento).
En enero pasado, el presidente Javier Milei en el Foro Económico Mundial de Davos criticó la figura legal del femicidio: “Llegamos al punto de normalizar que en muchos países supuestamente civilizados, si uno mata a la mujer, se llama femicidio, y eso conlleva una pena más grave que si uno mata a un hombre solo por el sexo de la víctima. Legalizando, de hecho, que la vida de una mujer vale más que la de un hombre”.
Comprensión de la problemática
El primer informe y registro de femicidios de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, elaborado en 2014, explicaba: “Se carecía de una palabra para expresar la forma más extrema de violencia contra las mujeres, producto de las relaciones inequitativas entre los géneros; por eso fue necesario acuñar un nuevo término: femicidio. Concebir de esta forma los asesinatos de mujeres por razones de género permite una comprensión más profunda del fenómeno y sus causas, entre ellas un componente social que pone el eje en el hecho de que todas las expresiones de violencia contra las mujeres están arraigadas en construcciones de poder que ordenan las relaciones sociales entre hombres y mujeres”.
Actualmente, más de una docena de países de América Latina aprobaron reformas en sus códigos penales para crear la figura penal del femicidio, que definen de maneras similares pero no del todo coincidentes.
La Organización de las Naciones Unidas publicó días atrás que “cada 10 minutos, una mujer murió a manos de su pareja o de un familiar en 2024. El homicidio por razones de género —también denominado “femicidio” o “feminicidio”— es la manifestación más brutal y extrema de la violencia contra las mujeres y las niñas. Si bien las cifras que se presentan son altas a niveles alarmantes, estas son solo la punta del iceberg. Aún hay muchos femicidios sin registrar. En casi cuatro de cada diez asesinatos intencionales de mujeres y niñas, no hay información suficiente para identificarlos como asesinatos por razones de género debido a las diferencias procesales en la investigación y el registro de la Justicia penal en cada país”.

