Casi 30 mil empresas cerraron desde la asunción de Milei y ya se perdieron más de 340 mil empleos registrados

Informes del CEPA y la UNDAV atribuyen el deterioro al desplome del consumo, el aumento de costos, la apertura de importaciones y el freno de la actividad.

empresas Milei
Gentileza AGORA

La cantidad de empresas con empleados registrados continúa en retroceso desde la asunción de Javier Milei. Según datos oficiales procesados por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), entre noviembre de 2023 y abril de 2026 cerraron 28.262 firmas empleadoras y se perdieron 341.396 puestos de trabajo registrados. Solo en los primeros cuatro meses de este año dejaron de operar 5.654 empresas.

El informe sostiene que el deterioro responde a una combinación de factores, entre ellos la caída del consumo, el aumento de las tarifas, el endeudamiento de las pymes y la apertura de las importaciones, que afectó especialmente a la producción nacional.

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Los sectores más afectados

De acuerdo con el relevamiento elaborado sobre datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), abril cerró con la desaparición de 1.814 empresas y la pérdida de 1.555 puestos de trabajo registrados. En el acumulado del primer cuatrimestre, el saldo fue de 43.680 empleos menos.

La industria manufacturera encabezó la pérdida de puestos de trabajo, con 81.795 empleos menos desde el inicio de la actual gestión. Le siguieron la construcción, con 74.840, y el sector de transporte y almacenamiento, con una reducción de 65.605 trabajadores.

En cantidad de empresas, el comercio fue la actividad más afectada, con 7.285 establecimientos menos. En términos porcentuales, el mayor retroceso correspondió a transporte y almacenamiento, que perdió el 16,3% de sus empleadores.

El CEPA afirmó que se trata del mayor retroceso registrado durante los primeros dos años y cinco meses de una gestión presidencial en las últimas dos décadas y señaló que la única comparación de magnitud similar remite a la crisis posterior al fin de la Convertibilidad.

Cinco actividades crecieron y Neuquén fue la excepción

El estudio indicó que solo cinco actividades aumentaron la cantidad de empleadores. El principal crecimiento se registró en los servicios de asociaciones y personales, con 2.023 empresas más, seguido por las actividades administrativas, con 1.026 nuevos empleadores.

También crecieron la explotación de minas y canteras, electricidad y gas y la administración pública. En este último caso, el incremento en la cantidad de organismos empleadores no evitó una reducción de 63.535 puestos de trabajo.

El informe también señaló que todas las provincias perdieron empresas, salvo Neuquén, donde el desarrollo de Vaca Muerta permitió un aumento cercano al 1,5% en la cantidad de empleadores.

Actualmente, el país registra 484.086 empresas con personal registrado, muy por debajo del máximo histórico de 540.282 alcanzado en febrero de 2012.

La UNDAV también registró una fuerte caída del empleo

Un segundo informe, elaborado por el Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV), arribó a conclusiones similares.

Según ese trabajo, entre diciembre de 2023 y marzo de 2026 desaparecieron 29.741 unidades productivas y se perdieron 369.463 empleos registrados.

El estudio atribuyó el deterioro principalmente al impacto sobre la construcción, la industria manufacturera y diversos servicios, sectores afectados por la caída de la actividad económica y la reducción del gasto público.

La universidad también advirtió que la recuperación observada durante 2025 y 2026 resultó insuficiente para revertir las pérdidas acumuladas y remarcó el crecimiento del trabajo independiente bajo la modalidad de monotributo.

“Durante el actual gobierno se profundizó la precarización laboral, no solo a través de la informalidad, sino también mediante la sustitución de empleo asalariado protegido por formas más precarias de inserción laboral”, sostuvo el informe.

Las pymes reclaman medidas y crece la preocupación por la mora

Mientras las entidades empresarias reclaman medidas para reactivar el consumo y facilitar el acceso al financiamiento, la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) pidió asistencia fiscal para aliviar la situación del sector.

En paralelo, la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) habilitó un plan de pagos de hasta 18 cuotas para regularizar deudas fiscales, aunque distintos analistas consideraron que la medida resulta insuficiente frente al escenario actual.

El CEO de Banco Galicia, Diego Rivas, advirtió que las pequeñas y medianas empresas presentan un mayor nivel de morosidad que el resto del sistema productivo.

“Las compañías de menor tamaño son las que presentan una mayor incidencia en los indicadores de mora”, afirmó. Además, señaló que “las pymes tienen menos educación financiera, por lo que les cuesta un poco más”, y agregó que “el nivel de mora en las pymes sigue subiendo”.

Las panaderías reflejan la crisis del consumo

La crisis también impacta sobre el sector panadero. De acuerdo con estimaciones de las cámaras empresarias, desde diciembre de 2023 cerraron cerca de 2.850 panaderías en todo el país.

Pese al impulso que suele generar el Mundial de fútbol sobre las ventas, el consumo no mostró una recuperación significativa y las cámaras decidieron mantener sin cambios el precio del pan para evitar una nueva caída de la demanda.

Martín Pinto, presidente del Centro de Panaderos de Merlo y secretario general de la Cámara de Industriales Panaderos de la Provincia de Buenos Aires (CIPAN), explicó que la decisión fue consensuada por las entidades del sector.

“La comisión directiva tomó la decisión de no sacar aumento por ahora. Es razonable y avalamos la decisión. Vamos a bancar 30 días más, la mayoría tomó esa decisión así que vamos a esperar. La gente no tiene un mango, compra lo que puede, no lo que quiere”.

Según datos de la actividad, las ventas de pan tradicional cayeron entre un 50% y un 60%, mientras que las facturas y productos de pastelería retrocedieron alrededor de un 80%.

“La gente ya no compra por kilo, sino por lo que le alcanza en el bolsillo. Hace compras fraccionadas, lo que necesita para el día o por unidad”, describió Pinto.

El dirigente también sostuvo que el Mundial apenas permitió estabilizar las ventas.

“No repuntó con la copa, se estabilizó. Dejó de caer, pero sabemos que es por el frío; los días que hace calor cae la venta de nuevo. Ahora estamos sosteniendo el laburo”.

A ese escenario se suma el incremento de los costos fijos. Las panaderías afrontan facturas de luz y gas que oscilan entre los 200.000 y los 350.000 pesos mensuales, mientras que el precio de la harina aumenta entre un 3% y un 4% por mes.

“Desaparecieron los jubilados de las panaderías y hay más gente pidiendo el remanente de la tarde que comprando”, concluyó Pinto.

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