Emergencia radiactiva: la serie de Netflix sobre la tragedia ocurrida en Brasil por cesio-137, causada por una fuente similar a la robada en Rosario

El robo de una fuente con cesio-137 en Rosario activó una alerta nacional y reavivó el recuerdo del accidente radiológico de Goiânia, la tragedia ocurrida en Brasil en 1987 que Netflix recreó en la miniserie “Emergencia radiactiva”.

El accidente radiológico de Goiânia en 1987 dejó cuatro muertos y cientos de personas contaminadas por la radiación. Foto: Comisión Nacional de Energía Nuclear.

Este martes por la tarde, el equipo de medicina del Instituto de Cardiología de Rosario denunció el robo de una cápsula que en su interior contiene cesio-137, un material radiactivo que puede resultar altamente peligroso si se libera al ambiente, debido a que emite radiación capaz de causar graves daños a la salud y contaminar el entorno. Ante este reporte, la Autoridad Regulatoria Nuclear activó un protocolo de alerta nacional, con el objetivo de que la fuente no sea manipulada indebidamente.

Pese a que la ARN indicó que el riesgo radiológico es muy bajo, muchas personas a lo largo del país recordaron inmediatamente la tragedia que este isótopo radiactivo causó en Brasil en 1987 y que Netflix se encargó de retratar en una miniserie. Se trata de “Emergencia radiactiva”, estrenada en marzo de este año en Argentina, la producción de los hermanos Caio Gullane y Fabiano Gullane que recrea el accidente radiológico provocado en la ciudad de Goiânia cuando una fuente médica que contenía Cesio-137 fue retirada de un hospital abandonado y manipulada por personas que desconocían el peligro. El material radiactivo se dispersó entre familiares y vecinos, causando muertes, cientos de personas contaminadas y una de las mayores emergencias radiológicas de la historia fuera de una central nuclear.

Emergencia radiactiva, miniserie de Netflix que aborda el accidente en Goiânia. Imagen: Netflix.

El accidente radiológico de Goiânia

En septiembre de 1987, la ciudad de Goiânia, ubicada en el centro de Brasil, fue escenario de uno de los accidentes radiológicos más graves de la historia fuera de una central nuclear. Todo comenzó cuando dos hombres ingresaron a un hospital abandonado y retiraron un equipo de radioterapia en desuso, sin saber que en su interior había una fuente sellada con Cesio-137. Convencidos de que podían obtener dinero con la chatarra, trasladaron el aparato y comenzaron a desarmarlo.

Tras varios intentos, lograron abrir la cápsula que contenía el material radiactivo. El polvo de cesio-137, de un llamativo brillo azulado en la oscuridad, despertó la curiosidad de quienes lo manipularon, que incluso lo mostraron a familiares, amigos y vecinos. Sin conocer el riesgo que implicaba, el material se distribuyó y transportó a distintos puntos de la ciudad, lo que amplió rápidamente la contaminación.

Con el paso de los días, decenas de personas comenzaron a presentar síntomas como vómitos, diarrea, quemaduras en la piel y un fuerte deterioro físico. Al principio, los médicos no lograban identificar la causa del cuadro hasta que una de las personas vinculadas al material acudió a un centro de salud con parte de la fuente radiactiva. Ese hallazgo permitió confirmar que la ciudad enfrentaba una emergencia radiológica sin precedentes.

Las autoridades aislaron las zonas afectadas, evacuaron viviendas y sometieron a controles a más de 100.000 personas para determinar el alcance de la contaminación. El accidente dejó cuatro muertos por exposición aguda a la radiación, cientos de personas contaminadas y un amplio operativo de descontaminación que se extendió durante meses. La tragedia marcó un antes y un después en los protocolos internacionales para el manejo y control de fuentes radiactivas, y décadas después continúa siendo un caso de estudio sobre las consecuencias que puede provocar la manipulación inadecuada de este tipo de materiales.

Alerta en el país y en la región

La activación de la alerta nacional también generó especial atención en las localidades ubicadas en el sur santafesino y el norte bonaerense, dada su proximidad con Rosario. Si bien las autoridades insistieron en que el riesgo para la población es muy bajo mientras la fuente permanezca íntegra y dentro de su blindaje, pidieron extremar las precauciones y evitar cualquier tipo de manipulación en caso de encontrar un objeto con características similares.

La fuente de calibración robada del instituto médico de Rosario.

El antecedente de Goiânia explica la magnitud de la preocupación. En aquel episodio, la apertura de una fuente con cesio-137 y el desconocimiento sobre su contenido derivaron en una emergencia radiológica de gran escala, razón por la cual la Autoridad Regulatoria Nuclear busca impedir que una situación semejante pueda repetirse.

Mientras avanza la investigación para determinar el destino de la cápsula sustraída, el llamado de las autoridades continúa siendo el mismo: no abrir, desarmar ni trasladar el elemento si llegara a ser localizado y dar aviso inmediato a las fuerzas de seguridad o a la Autoridad Regulatoria Nuclear. El objetivo es recuperar la fuente en condiciones seguras y evitar cualquier exposición innecesaria al material que contiene.

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