El primero había escalado hasta cerca de $5000. Esta variación se debería a cuestiones climáticas, pero para los valores de la sal no hay argumento aparente. El vicepresidente de la Federación de Almaceneros de la provincia de Buenos Aires (FABA) Fernando Savore dijo que la sal fina “está carísima” y “no hay explicación sobre por qué se disparó tanto el precio en este artículo”.

De la Redacción de EL NORTE
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Estos días los consumidores nicoleños notaron un descenso significativo en el precio por kilo del tomate que pasó de más de 4000 pesos -casi 5000 en algunos comercios- a cerca de 2000 actualmente. Al mismo tiempo uno de los alimentos que más aumentó en la comparación interanual fue la sal fina, que quintuplicó sus valores. La primera modificación tendría su fundamento en cuestiones climáticas, pero para la segunda no hay explicación aparente.
La ola polar que avanzaba sobre Argentina hace algo más de tres semanas complicaba el cultivo de productos esenciales para la canasta familiar, como el tomate. Este fenómeno climático provocó un aumento en los precios que giró en torno al 200%. Así, el kilo de tomate alcanzaba en algunos lugares $5000. La suba inicialmente fue atribuida a factores estacionales, aunque los verduleros advertían que, una vez que los precios se disparan, suelen bajar cuando mejora el escenario, pero no regresan a los niveles anteriores, generando una presión constante sobre la inflación. Por estos días el precio por kilo del tomate ronda entre 2000 y 2500 pesos.
Valores de agroalimentos
Los precios de los agroalimentos se triplicaron en mayo de acuerdo con el relevamiento de valores de 19 frutas y hortalizas que integran la canasta vinculada al Índice de Precios en Origen y Destino (IPOD). Según el informe de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa, los consumidores pagaron $3,3 por cada peso que recibieron los productores. En promedio, la participación del productor explicó el 34,4% de los precios de venta final. “Mayo se caracterizó por una marcada disparidad climática en todo el territorio nacional. Ante la consecuente baja en los volúmenes de ingreso al Mercado Central y una oferta marcada por diferentes calidades, se observó una mayor volatilidad en los precios de ciertos productos”, explicó.
Los cinco productos que presentaron una mayor diferencia entre los precios de origen y destino fueron el limón (11,8 veces), la mandarina (7,4), la carne de cerdo (5,9), la manzana roja (5,9) y la pera (5,5 veces), mientras que las menores brechas correspondieron a la acelga (1,5), la calabaza (1,7), el huevo (1,9), el brócoli (2) y el pimiento rojo (2,2).
Según CAME, el productor primario no es formador de precios. “La estructura de formación de precios en Argentina nace en la góndola y se va disgregando hacia atrás, hasta llegar al productor, cuando debería ser al revés”, señala.
Indec
En otro orden, con datos de la inflación de mayo del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), el rubro “Alimentos y bebidas no alcohólicas” tuvo un aumento del 4,8%. En el desglose de productos el precio más elevado es la sal fina, que registró un incremento de 6,5% mensual. Un paquete de 500 gramos pasó de $959,52 a $1022 en un mes (de abril a mayo). Para ese mismo producto el valor acumulado en 2024 fue de 156,9% y en términos interanuales el aumento alcanzó el 523,9%.
El director del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) Hernán Letcher sostuvo que “hay pocos productos que incrementaron su precio de manera tan significativa como el caso de la sal”. El analista recordó que en la medición interanual del Indec la suba de ese artículo “estuvo casi 250 puntos porcentuales por encima de la inflación promedio”.
Por su parte, el vicepresidente de la Federación de Almaceneros de la provincia de Buenos Aires (FABA), Fernando Savore, dijo que la sal fina “está carísima: un paquete de 500 gramos de primera marca para la venta al público está en $1000” y “no hay explicación de por qué se disparó tanto el precio en este artículo”. “Lo importado siempre va a tener la justificación de impuestos aduaneros o la variación del dólar, pero la sal sale de nuestra tierra”, manifestó. El comerciante, además, cuestionó que se desconoce quién se queda con esa ganancia extraordinaria, “si es para la empresa o para el mayorista”.
Víctor Palpacelli, presidente de la Federación Argentina de Supermercados y Autoservicios (FASA), coincidió con Savore al afirmar que “no hubo problemas en la zona de producción” que puedan explicar la escalada de precios.

