El polo siderometalúrgico no escapa a la pérdida de empleos industriales: las empresas desaparecen o ajustan

El sector manufacturero perdió cerca de 90.000 puestos de trabajo registrado y se convirtió en uno de los principales focos de destrucción del empleo desde fines de 2023. En la primera mitad de este año, unos 400 empleos metalúrgicos se perdieron en San Nicolás y Ramallo por los cierres de Tecsesi, Damluc y Leval. Otras bajas se produjeron en Welding Alloys Argentina y por contratos eventuales discontinuados en Ternium. En Villa Constitución se cayeron desde diciembre de 2023 unos 900 puestos vinculados a la actividad de Acindar, a los que se sumaron otros tantos de Tenaris.

De la redacción de EL NORTE
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La industria manufacturera lidera la pérdida de empleo privado formal desde la llegada de Javier Milei a la presidencia, acumulando casi 90.000 trabajadores registrados menos desde agosto de 2023. Desde noviembre de ese año y mayo del presente 2026, el empleo asalariado, privado y formal tuvo una caída de 241.176 trabajadores, según la serie desestacionalizada del SIPA que releva la Secretaría de Trabajo. De dicho total, 85.561 puestos son de la industria manufacturera, lo cual representa el 35,5% de la pérdida. En un nodo industrial como el que constituyen las ciudades de San Nicolás, Ramallo y Villa Constitucióon, esa tendencia se hizo sentir con fuerza: sólo durante la primera mitad de 2026 se estima que fueron alrededor de 400 los puestos industriales (correspondientes a la cadena de valor del acero) que se perdieron.

Los últimos datos disponibles muestran que la industria manufacturera continúa perdiendo trabajadores registrados y se ubica entre las actividades más afectadas desde finales de 2023, en un escenario atravesado por la caída de la producción, el menor consumo interno y una mayor competencia de productos importados.

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Durante mayo, último dato oficial disponible para el empleo industrial, se perdieron 3.157 puestos de trabajo formales. Si bien la cifra continúa siendo negativa, representó una desaceleración frente a los seis meses anteriores, cuando la destrucción de empleo había alcanzado un promedio cercano a 5.100 trabajadores por mes.

La industria viene acumulando meses de reducción de planteles y durante 2025 había perdido 38.971 empleos formales, según los datos presentados por el Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina (CEU-UIA). Sólo en diciembre pasado se habían destruido otros 5.302 puestos respecto del mes anterior.

Polo siderometalúrgico

De un fuerte perfil industrial ligado a la siderurgia y su cadena de valor, el nodo fabril del que participan San Nicolás, Ramallo y Villa Constitución no escapó a la tendencia de retracción.

El freno de la industria corroe la actividad de las gigantes siderúrgicas y golpea especialmente a las pymes metalmecánicas.
Tal como oportunamente ya lo consignó EL NORFTE, en la primera mitad de 2026 los contratos discontinuados y los cierres de algunas empresas significaron en San Nicolás y en Ramallo la pérdida unos 385 puestos laborales.

Tecsesi, Damluc y Leval dejaron de existir, provocando más de 400 bajas. Menos de la mitad de esos trabajadores lograron incorporarse a otras firmas. Otras 13 bajas se produjeron en Welding Alloys Argentina. La mayoría de esas empresas proveía servicios a Ternium, que a su vez acortó su vínculo con alrededor de 150 eventuales.

A su vez, la seccional Villa Constitución de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) fue gráfica al ilustrar el impacto sobre el empleo del rumbo económico adoptado por el Gobierno libertario. Afirmaron que hacia el inicio del mandato de Milei la seccional contaba 1200 afiliados dependientes directos de Acindar y otros 1200 de contratistas de la siderúrgica de ArcelorMittal. Ahora son 800 y 700. En tanto, indicaron que los puestos de trabajo vinculados a la planta villense de Tenaris se redujeron entre un 10% y un 15% en el mismo periodo de tiempo.

“Extrema fragilidad”

En este contexto, apareció días atrás un diagnóstico crítico que se publicó en el boletín informativo de la empresa Techint, donde los economistas Bernardo Kosacoff y Diego Coatz describieron a la industria argentina en situación de “extrema fragilidad”.

En tal caso, identificaron “tres argentinas”. Por un lado, un sector moderno, productivo y exportador; en segundo lugar, empresas orientadas al mercado interno con problemas de productividad y también de competitividad; y, por último, un sector de baja productividad y elevada informalidad.

Sobre esto, Kosacoff y Coatz marcaron que el deterioro sobrepasa a la actual gestión de gobierno y señalaron que entre el año 2011 y el año 2025 el PBI industrial por habitante cayó 28% y, además, no se creó empleo formal adicional en el sector, mientras la población aumentó más de 15%.

Los autores señalaron que Argentina tiene oportunidades en Vaca Muerta, la minería y la agroindustria, y marcaron el desafío de generar lazos con proveedores locales, ingeniería, tecnología, bienes de capital y empleo calificado.

En tal sentido, Kosacoff y Coatz propusieron trabajar sobre una agenda basada en una macroeconomía estable compatible con el crecimiento, una mejora de la competitividad sistémica y una agenda de productividad dentro de las empresas y, para ello, mencionaron como herramientas al crédito, impuestos, logística, energía e infraestructura, además de digitalización, inteligencia artificial, sustentabilidad y formación de talento.

Por último, los economistas plantearon que el desafío no consiste en regresar a una política industrial defensiva, sino en construir una estrategia productiva moderna, evaluable y compatible con una economía abierta al mundo.

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