Octubre Rosa: más de 20.000 nuevos casos de cáncer de mama en Argentina y la importancia de detectarlo a tiempo

Los datos más recientes disponibles, correspondientes a 2024, ubican al cáncer de mama como el tumor de mayor incidencia entre las mujeres argentinas. La detección en etapas iniciales mejora las posibilidades de tratamiento y puede alcanzar tasas de curación superiores al 90%.

En Argentina se estimaron 20.750 nuevos casos de cáncer de mama durante 2024, según los datos más recientes disponibles del Observatorio Global del Cáncer (Globocan), de la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC), difundidos por el Instituto Nacional del Cáncer. La cifra representa el 29,9% de todos los tumores malignos registrados entre las mujeres y ubica al cáncer de mama como el tumor de mayor incidencia en ese grupo.

La enfermedad también representa una de las principales causas de muerte por cáncer entre las mujeres argentinas. En 2024 se registraron 5.912 fallecimientos, equivalentes al 19,4% de las muertes por cáncer en mujeres. Al mismo tiempo, la tasa estandarizada de mortalidad por cáncer de mama descendió un 14% entre 2014 y 2024, de acuerdo con las estadísticas del Instituto Nacional del Cáncer.

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El dato sobre la incidencia permite dimensionar el alcance de la enfermedad, pero otro aspecto resulta central cuando se habla de cáncer de mama: el momento en que se realiza el diagnóstico.

La enfermedad puede desarrollarse durante un período sin provocar dolor, bultos palpables ni otros síntomas. En esas etapas, una lesión puede ser identificada mediante estudios por imágenes antes de que resulte evidente para la propia paciente.

El Ministerio de Salud de la Nación señala que cuando el cáncer de mama se detecta en estadios iniciales, las tasas de curación pueden superar el 90%. La detección temprana también puede permitir tratamientos menos agresivos, dependiendo de las características de cada tumor y de la situación particular de cada paciente.

La mamografía ocupa un lugar central en la detección. Se trata de una radiografía de las mamas que puede identificar lesiones pequeñas, incluso cuando todavía no son palpables y no generan síntomas. El Programa Nacional de Control de Cáncer de Mama considera a este estudio como el método de tamizaje indicado para la población de riesgo promedio.

Las recomendaciones sobre los controles no son iguales para todas las mujeres. La estrategia depende de factores como la edad, los antecedentes personales y familiares y el nivel de riesgo individual.

Para las mujeres de 50 a 69 años sin antecedentes personales ni familiares de cáncer de mama, el Ministerio de Salud recomienda realizar una mamografía cada uno o dos años. En otros grupos de edad o cuando existen factores de riesgo particulares, la indicación puede ser diferente y debe definirse con un profesional de la salud.

Además de los controles correspondientes, es importante consultar ante cambios que no sean habituales. Entre ellos se encuentran la aparición de un nódulo, modificaciones en la forma o el tamaño de la mama, retracción de la piel o del pezón, alteraciones en la piel o secreción por el pezón, especialmente si contiene sangre.

La edad es uno de los principales factores asociados al cáncer de mama, aunque no es el único. También tienen relevancia los antecedentes personales y familiares, determinados factores hormonales y algunos hábitos. Entre los factores relacionados con el estilo de vida que pueden modificarse se encuentran el sedentarismo, el sobrepeso y el consumo excesivo de alcohol.

Sin embargo, tener un factor de riesgo no significa que una persona necesariamente vaya a desarrollar la enfermedad. Del mismo modo, la ausencia de antecedentes familiares no elimina la posibilidad de que aparezca. De hecho, el Ministerio de Salud estima que los casos de cáncer de mama hereditario representan aproximadamente entre el 5% y el 10% del total.

Las cifras más recientes permiten dimensionar la situación: 20.750 nuevos casos estimados y 5.912 muertes en Argentina durante 2024. Pero detrás de esos números también hay un dato sanitario relevante: el cáncer de mama detectado en etapas iniciales presenta mejores posibilidades de tratamiento y, según el Ministerio de Salud, puede alcanzar tasas de curación superiores al 90%.

En ese contexto, los controles cumplen un papel que va más allá de detectar una enfermedad cuando aparecen síntomas. La consulta médica permite establecer qué estudios corresponden en cada caso y con qué frecuencia realizarlos, teniendo en cuenta la edad, los antecedentes y los factores de riesgo de cada persona.

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