La medición de este jueves arrojó un registro de 1,58 metros. Para encontrar un nivel superior hay que remontarse hasta el 5 de enero (1,73m). Igualmente, el INA pronostica una continuidad del déficit hídrico en toda la región alta de la cuenca, situada en el sur de Brasil. Sim embargo, los expertos advierten que el repunte del caudal no es un escenario que se sostendrá en el tiempo.

De la redacción de EL NORTE
[email protected]
En apenas una semana, el río Paraná creció más de un metro en el trayecto que pasa por San Nicolás. La medición tomada por Prefectura Naval en el hidrómetro ubicado en zona portuaria de esta ciudad arroja el 15 de mayo un registro de 0,57 metros, mientras que este jueves 22 de mayo el nivel alcanzó 1,58 metros. Para encontrar una altura más alta es preciso remontarse hasta el 5 de enero pasado, cuando el registro era de 1,73m.
El repunte del río Paraná genera expectativas por un impacto significativo en el ambiente del Delta. El aumento del caudal revitalizó humedales y lagunas internas, lo que favorece el crecimiento de la flora acuática y ribereña, esencial para el equilibrio ecológico de la región.
Esta recuperación hídrica también puede llegar a favorecer la reproducción y migración de diversas especies ictícolas, muchas de las cuales dependen de estos pulsos de agua para completar su ciclo de vida. Sin embargo, este repunte también puede arrastrar contaminantes acumulados durante períodos de bajante prolongada, afectando la calidad del agua y poniendo en riesgo a especies sensibles. La dinámica hídrica del Paraná, por tanto, continúa siendo un factor determinante en la salud ecológica del ecosistema
Sin embargo, los expertos advierten que la situación no muestra signos de reversión sostenida, lo que genera un escenario prolongado de impacto logístico y económico sobre el transporte fluvial y las exportaciones agrícolas de Argentina.
Juan Borus, especialista del organismo, aseguró que esto “no refleja una tendencia sostenida”. En otras palabras, el repunte es engañoso: el Paraná sigue afectado por un ciclo de sequía que comenzó hace más de cuatro años y no da señales de ceder.

