Un ícono arquitectónico vuelve a abrir sus puertas

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Después de más de un siglo de historia y de un intenso proceso de restauración patrimonial, el Palacio Ceci volvió a recibir visitantes y recuperó su lugar como una de las joyas arquitectónicas más emblemáticas de la Ciudad de Buenos Aires. Ubicada en la esquina de las avenidas Lincoln y Habana, en el barrio de Villa Devoto, la casona es un testimonio de la impronta de la inmigración italiana y del auge de la arquitectura residencial de principios del siglo XX.
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La reapertura del edificio marca el inicio de una nueva etapa. El Palacio Ceci será ahora sede de actividades impulsadas por el Ministerio de Cultura porteño, orientadas a la conservación, la restauración y la formación en oficios vinculados al patrimonio. De este modo, el inmueble mantiene su histórico lazo con la educación, luego de décadas de funcionamiento como institución dedicada a la enseñanza especial.
Construido entre 1913 y 1918 por la firma Ceci Hermanos como residencia privada de Alfredo Ceci, el palacio fue concebido como una villa suburbana inspirada en modelos europeos. Su diseño ecléctico combina influencias francesas e italianas, con una profusa ornamentación y el uso de materiales nobles que lo distinguen dentro del paisaje urbano porteño.
Detalles de la restauración y valor patrimonial
El edificio sorprende por la calidad de sus terminaciones: mármol de Carrara, roble de Eslavonia, vitrales artísticos, frescos en paredes y cielorrasos, herrajes ornamentales importados y azulejos decorados a mano. La gran escalera principal revestida en mármol y las carpinterías originales son algunos de los elementos que más llaman la atención en el recorrido.
Las obras de restauración, iniciadas en mayo de 2023, implicaron un trabajo interdisciplinario. Equipos de especialistas analizaron cada material original para intervenirlo con técnicas específicas. Artesanos se encargaron de recuperar vitrales, superficies de mármol, maderas, revoques ornamentales, pinturas murales y la característica cúpula que corona la mansión. Al mismo tiempo se incorporaron sistemas contemporáneos de seguridad, climatización, iluminación e instalaciones sanitarias y eléctricas, respetando la esencia histórica del edificio.
El jardín que rodea al Palacio Ceci también fue objeto de una cuidadosa puesta en valor. Pensado desde su origen como un entorno verde que completaba la idea de villa suburbana, el espacio mantiene el espíritu residencial que distinguió a Villa Devoto en las primeras décadas del siglo pasado.
De residencia familiar a emblema educativo y cultural
La historia del palacio está íntimamente ligada a la familia Ceci, inmigrantes provenientes de Camerano, en la provincia italiana de Ancona. Su empresa constructora se convirtió en una de las más importantes de su tiempo y participó en obras religiosas, educativas y en proyectos vinculados a Antonio Devoto, figura clave en la urbanización del barrio.
En 1938, la casa dejó de ser residencia privada para transformarse en sede del Instituto Nacional de Sordomudos, más tarde Escuela de Educación Especial Bartolomé Ayrolo. Durante décadas, miles de estudiantes y docentes transitaron sus salones, otorgándole una fuerte impronta social y educativa que hoy se integra a su nueva vocación cultural.
- Declarado bien protegido e inmueble de interés arquitectónico por la Legislatura porteña en 2001.
- Ejemplo destacado de arquitectura ecléctica y de la influencia de la inmigración italiana en Buenos Aires.
- Espacio público abierto a visitas guiadas gratuitas con reserva previa.
El Palacio Ceci resume en sus muros más de cien años de historia urbana, educativa y cultural de Villa Devoto, y se consolida como un faro del patrimonio arquitectónico porteño.
Las visitas guiadas permiten conocer de cerca el resultado de la restauración y reconstruir la evolución del edificio: desde su origen como residencia de una familia de empresarios italianos, pasando por su rol como institución educativa, hasta su actual función como espacio de formación y difusión de los oficios del patrimonio. Entre leyendas populares —como la historia de una empleada que habría sobrevivido al Titanic— y la fascinación que genera su arquitectura, el Palacio Ceci se afianza como un atractivo ineludible para vecinos, especialistas y amantes de la historia de la ciudad.

