El insólito apodo de Tomás Aranda en la Selección

El debut soñado de Aranda y el apodo que ya recorre el vestuario

Tomás Aranda en un entrenamiento con la Selección argentina

El nombre de Tomás Aranda empezó a sonar fuerte en la Selección argentina tras su estreno frente a Honduras en Texas. El enganche, surgido de las divisiones inferiores de Boca Juniors y recientemente promovido a Primera División en su club, no solo batió un récord al convertirse en el debutante más rápido en llegar al combinado nacional, sino que también se ganó un particular apodo puertas adentro del vestuario campeón del mundo.

El juvenil compartió en sus redes sociales algunas imágenes del entrenamiento con el plantel dirigido por Lionel Scaloni, luego de haber sumado sus primeros minutos en la victoria 2 a 0 ante el seleccionado centroamericano. Entre miles de comentarios e interacciones, uno se destacó por sobre el resto: el de Thiago Almada, figura del Atlético de Madrid y pieza cada vez más importante en el esquema albiceleste.

Con la complicidad que reina en el grupo, Almada decidió bautizarlo públicamente como “El chicle Aranda”, un sobrenombre que rápidamente se viralizó entre hinchas y medios. Lejos de relacionarse con la manera en la que lleva la pelota atada al pie, el apodo tiene un origen mucho más terrenal: una costumbre que el propio Scaloni se encargó de marcar apenas el pibe puso un pie en la cancha.

La anécdota de Scaloni y el origen de “El chicle”

Tras el amistoso en el imponente Kyle Field, el técnico campeón del mundo fue consultado por el debut del volante y reveló el detrás de escena en conferencia de prensa. Según relató, Aranda ingresó al campo masticando chicle, como si estuviera jugando un picado en su barrio. Esa naturalidad llamó la atención del cuerpo técnico.

“Aranda tiene potrero, juega bien, quiere la pelota. No sé si lo vieron: entró masticando chicle como si estuviera en su casa y yo le dije ‘sácate el chicle’, porque entrena comiendo chicle”, contó Scaloni ante los periodistas, entre sonrisas, dando pie a que el gesto se transformara en marca registrada del juvenil.

Lejos de ser una crítica, el entrenador valoró ese rasgo de personalidad y lo interpretó como una señal de temple para afrontar partidos con la camiseta de la Selección. Para el DT, Aranda está “tan tranquilo” y “tan cómodo” que es capaz de mostrarse tal cual es, incluso en su primera vez con la Mayor.

Una promesa que se gana su lugar en la Albiceleste

El sobrenombre “El chicle” nació como un llamado de atención, pero rápidamente se transformó en una broma interna y en símbolo del buen clima que rodea al plantel argentino. En un grupo donde conviven campeones del mundo consolidados y jóvenes que buscan su lugar, estas anécdotas refuerzan la idea de un vestuario unido, sin jerarquías rígidas, donde los recién llegados pueden integrarse con naturalidad.

  • Aranda es uno de los proyectos jóvenes que sigue de cerca el cuerpo técnico para el recambio generacional.
  • Su rápida llegada a la Selección, casi en paralelo a su consolidación en Primera, marca la confianza que despierta en el staff.

Con su debut ya consumado y un apodo que lo identifica, Tomás Aranda comienza a escribir sus primeras páginas en la Selección argentina. El tiempo dirá si “El chicle” se convierte en uno de los nombres propios del futuro albiceleste, pero el vestuario ya lo adoptó como uno más.

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