Debaten cambios en el sistema de adopción y acogimiento familiar

NewsITe
Un proyecto presentado en la Cámara de Diputados propone que las familias de tránsito puedan ser consideradas con prioridad para adoptar cuando un niño lleva más de un año bajo su cuidado. La iniciativa, impulsada por el diputado nacional Nicolás Massot, apunta a que los jueces contemplen especialmente el vínculo construido durante una convivencia prolongada, sin convertirlo en un derecho automático a la adopción.
La propuesta fue presentada en el Auditorio de Diputados junto con el proyecto “El derecho a una familia”, conocido como “Ley Estefanía”, promovido por la diputada Victoria Tolosa Paz. Ambos textos se inscriben en una agenda común: garantizar que niñas, niños y adolescentes crezcan en un entorno familiar, y evitar que queden atrapados durante años en circuitos burocráticos y judiciales.
Hoy, el acogimiento familiar es una medida transitoria y no genera por sí mismo un derecho a adoptar. El objetivo es impedir que se utilice la figura de familia de tránsito para esquivar el registro de adoptantes. El proyecto de Massot mantiene esa precaución, pero introduce un matiz clave: cuando la medida excepcional se prolonga más allá de un año y se consolida una relación afectiva, ese lazo deberá ser tenido en cuenta como un elemento central al momento de decidir el futuro del niño.
En ese marco, las familias de tránsito interesadas en adoptar deberán manifestar su voluntad, someterse a una evaluación integral de idoneidad e inscribirse en el registro de adoptantes, como cualquier otro postulante. La decisión final seguirá en manos del juez, quien deberá resolver atendiendo al interés superior del niño, tal como establecen los estándares internacionales de derechos de la niñez.
Criterios para los jueces y figura del referente afectivo
El texto detalla qué aspectos deberán ponderar los magistrados al momento de decidir: la duración y la calidad del vínculo, la estabilidad del hogar, la continuidad de los cuidados y el eventual impacto emocional que podría provocar una separación. También prevé escuchar la voz del niño, niña o adolescente, en función de su edad y grado de madurez.
La iniciativa incorpora, además, la figura del “referente afectivo”: una persona sin lazo de parentesco que haya construido una relación significativa, estable y protectora con el niño. Si expresa su deseo de adoptar, también podrá ser evaluada e incorporada al registro, siempre bajo control judicial y con exclusión de casos de entregas directas o maniobras irregulares para eludir los procedimientos legales.
El proyecto contempla, asimismo, la posibilidad de que, aun cuando el niño sea integrado a otra familia adoptiva, pueda mantenerse el contacto con la familia de acogimiento, siempre que esa continuidad resulte beneficiosa para su desarrollo emocional. La intención es evitar rupturas abruptas de vínculos que, en los hechos, funcionan como sostén afectivo.
La “Ley Estefanía” y un programa nacional de apoyo
En paralelo, Tolosa Paz presentó la denominada “Ley Estefanía”, que crea un Programa Nacional de Promoción, Acompañamiento y Apoyo a la Adopción con Perspectiva de Discapacidad. El objetivo es derribar barreras físicas, culturales, institucionales y de información que todavía dificultan la adopción de niños, niñas y adolescentes con discapacidad o enfermedades complejas, y asegurar un acompañamiento integral a las familias durante todas las etapas del proceso.
- Asistencia y orientación a quienes se postulan para adoptar niños con discapacidad.
- Acompañamiento durante la preparación, la vinculación, la guarda y la postadopción.
- Capacitación a equipos técnicos y operadores judiciales con enfoque de derechos.
- Políticas públicas para garantizar apoyos y recursos adecuados a las nuevas familias.
Durante la presentación participó Estefanía Romero, mujer con espina bífida que utiliza silla de ruedas y madre de Lionel, cuyo caso fue el disparador de la iniciativa. “No vengo a contar una historia heroica, vengo a contar una historia que debería ser normal”, señaló, al reclamar que el Estado garantice información accesible, acompañamiento y eliminación de trabas que prolongan injustificadamente los trámites.
“Los chicos no pueden quedar atrapados durante años en demoras evitables. No flexibilizamos derechos ni garantías: removemos burocracia, prejuicios y barreras”, sostuvo Tolosa Paz durante el encuentro.
La reforma integral del sistema de adopción impulsada por Massot incluye, además, nuevas licencias laborales: hasta 30 días durante la etapa de vinculación y otros 90 días desde el otorgamiento de la guarda, con extensiones para la adopción de grupos de hermanos, niños mayores de ocho años o personas con discapacidad. Con estas medidas, los impulsores de los proyectos apuntan a que el derecho de niñas, niños y adolescentes a vivir en familia se traduzca en decisiones más ágiles, fundadas y respetuosas de sus vínculos afectivos.

