Suba parcial del impuesto a los combustibles desde agosto

NewsITe
El Gobierno nacional dispuso un nuevo incremento parcial en el componente impositivo que pesa sobre los combustibles líquidos a partir de agosto, en el marco del esquema de actualización gradual que viene aplicando sobre naftas y gasoil. La medida impactará en el precio en surtidor, aunque todavía resta saber cuál será el ajuste que finalmente definirán las petroleras.
La decisión quedó formalizada mediante el Decreto 693/2026, publicado este viernes en el Boletín Oficial. Allí se determinó que solo una parte de la actualización pendiente del Impuesto sobre los Combustibles Líquidos (ICL) y del Impuesto al Dióxido de Carbono (CO₂) se trasladará a los precios en agosto, mientras que el remanente se postergará para más adelante.
Según la norma, para las naftas sin plomo —tanto las de hasta 92 RON como las de más de 92 RON— y para la nafta virgen, el incremento del ICL en agosto será de $10,572 por unidad de medida, a lo que se suman $0,648 correspondientes al impuesto al CO₂. Estos montos se adicionan a los valores ya vigentes hasta julio.
En el caso del gasoil, el aumento del componente del ICL será de $9,511 por unidad, más $5,150 en concepto de diferencial para el área patagónica y el departamento Malargüe, tal como lo establece el artículo 7°, inciso d, de la Ley 23.966. A ello se añade un ajuste de $1,084 por el Impuesto al CO₂. Todo este paquete se acumula sobre la carga impositiva ya existente, por lo que se espera un impacto directo en los costos de transporte y logística.
Postergación del resto de la actualización y posible impacto en precios
El decreto también establece que el remanente de las actualizaciones correspondientes a 2024, 2025 y al primer trimestre de 2026, que aún no fueron aplicadas, se trasladará recién a partir de septiembre. De este modo, el Gobierno vuelve a dosificar en el tiempo el ajuste tributario sobre los combustibles para morigerar un salto brusco en los valores al público.
El esquema de incrementos mensuales viene utilizándose desde agosto de 2025, con el objetivo de evitar que la recomposición acumulada del impuesto genere un aumento de golpe en los surtidores. En la práctica, esa política se traduce en subas más frecuentes pero de menor magnitud en cada actualización.
- Para agosto se aplica solo una parte de la actualización impositiva pendiente.
- El resto de los aumentos del ICL y del impuesto al CO₂ se difiere a septiembre.
- El impacto final en los surtidores dependerá del margen comercial que definan las petroleras.
La medida replica el esquema de dosificación mensual del impacto en precios que el Gobierno aplica desde agosto de 2025, evitando que el traslado de la actualización acumulada genere un salto único en el precio en surtidor.
Luego de la entrada en vigencia del decreto, quedará en manos de las compañías petroleras definir si aplican incrementos adicionales por decisión comercial propia. De ello dependerá el porcentaje final de suba que verán los automovilistas en las estaciones de servicio de todo el país a partir de agosto.

