Casa Rosada defendió la gestión en Cancillería y habló de “fin de la politización”

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El Gobierno nacional salió a responder críticas internas y externas sobre la situación de la Cancillería y negó estar “destruyendo” el servicio exterior argentino. A través de la Oficina de la Respuesta Oficial, la Casa Rosada sostuvo que el objetivo es poner fin a “décadas de corporativismo, despilfarro y lamentable politización kirchnerista” que, según su visión, transformaron al organismo en “un elefante ineficiente y caro”. La defensa oficial se da en medio de versiones sobre un creciente malestar con la conducción actual del Ministerio de Relaciones Exteriores.
En un comunicado difundido en redes sociales, el Ejecutivo reivindicó la gestión que encabeza Pablo Quirno al frente de la Cancillería. Aseguró que se está construyendo “una diplomacia seria, meritocrática, austera y enfocada en traer dólares de verdad: inversiones, comercio y defensa del interés de la Nación”. En esa línea, el mensaje oficial marcó distancia de lo que denomina “castas intocables” dentro del servicio exterior y remarcó que “se terminaron los tiempos de seguir financiando la decadencia”.
Las declaraciones se producen luego de que el periodista Alberto “Beto” Valdez afirmara que el malestar contra el ministro de Relaciones Exteriores “ya no se puede contener”. El análisis del periodista se apoyó en una nota publicada por el diario La Nación, donde se señalaba que, pese a que de la actual administración se esperaba una “reorganización del servicio diplomático” para restaurar profesionalismo, disciplina y jerarquía, en los hechos se habrían tomado decisiones en sentido contrario.
Críticas por concursos y funciones en el servicio exterior
Entre los puntos cuestionados, se mencionó la anulación de un concurso anual de ingreso al Instituto del Servicio Exterior de la Nación (ISEN), la reducción de asignaciones y la desvalorización de funciones dentro de la estructura diplomática. Para los sectores críticos, estas medidas afectan la carrera de los diplomáticos de carrera y generan incertidumbre en un momento clave para la inserción internacional del país.
Desde el Gobierno, sin embargo, aseguran que el foco está puesto en resultados concretos. Mencionan, entre otros temas, las inversiones vinculadas al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), las negociaciones por el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea y el reforzamiento de alianzas estratégicas con Estados Unidos como ejemplos de la orientación actual de la política exterior argentina.
- Defensa de una “diplomacia meritocrática y austera” frente a lo que se describe como corporativismo previo.
- Cuestionamientos de analistas y diplomáticos por la suspensión de concursos y cambios en la estructura del servicio exterior.
- Énfasis oficial en inversiones, comercio exterior y acuerdos estratégicos como eje de la Cancillería.
“Los argentinos votaron por esto en 2023 y lo revalidaron de forma histórica en 2025: terminar con los ensobrados, los operadores de siempre y los defensores de privilegios”, expresó la Oficina de la Respuesta Oficial.
El texto difundido por el Ejecutivo también apuntó a “operadores de la vieja política” y a sectores que, según el oficialismo, “extrañan el curro, los eternos privilegios y la diplomacia de fiestitas ideológicas pagadas con el dinero de todos los ciudadanos”. En ese marco, el Gobierno insistió en que mantendrá el rumbo trazado para la Cancillería, aun frente a las resistencias internas que se expresan en off y a través de distintos medios de comunicación. El debate sobre el rumbo de la política exterior y el futuro del servicio diplomático promete seguir en el centro de la escena.

