El Gobierno responde a la AGN y ratifica su plan para los trenes

El Gobierno nacional salió a responder al reciente informe de la Auditoría General de la Nación (AGN) sobre la Línea San Martín, en el que se detectaron falencias en los mecanismos de control del mantenimiento y en las prácticas operativas. Para la administración actual, esos hallazgos no son hechos aislados, sino el reflejo de una crisis estructural que arrastra desde hace décadas el sistema ferroviario argentino.
Fuentes oficiales consultadas por la agencia Noticias Argentinas señalaron que el diagnóstico de la AGN coincide en buena medida con el relevamiento interno que llevó a la declaración de la Emergencia Ferroviaria en junio de 2024. Según explican, esa herramienta legal busca priorizar inversiones y acelerar intervenciones sobre los componentes más sensibles para la seguridad y la confiabilidad de los servicios en todo el país.
De acuerdo con la Secretaría de Transporte, a partir de la Emergencia se pusieron en marcha más de 300 acciones en el sistema ferroviario. Los esfuerzos se concentran en cinco frentes principales: infraestructura de vías y estaciones, material rodante, señalamiento, comunicaciones, sistemas de seguridad y mantenimiento planificado. El objetivo oficial es revertir años de desinversión y postergación de obras consideradas críticas.
Medidas en la Línea San Martín y alcance de la Emergencia
En el caso específico de la Línea San Martín, el Gobierno destaca la compra de tres nuevas locomotoras, la primera incorporación de este tipo desde 2015. Dos de esas unidades ya están en operación y se orientan a mejorar la disponibilidad de formaciones, reducir cancelaciones y brindar un servicio más previsible para los pasajeros que diariamente utilizan este ramal que conecta el noroeste del Gran Buenos Aires con la Ciudad de Buenos Aires.
Además, se avanzó en la adquisición de repuestos críticos y equipamiento técnico para tareas de mantenimiento, una demanda que, según admiten, venía siendo postergada desde hace años. En paralelo, se ejecutan obras vinculadas a la implementación del sistema de frenado automático ATS, la modernización de los sistemas de señalamiento, la recuperación de coches y locomotoras fuera de servicio y la intervención sobre tramos prioritarios de la infraestructura ferroviaria.
Respecto de los indicadores de incidentes difundidos públicamente, en el Gobierno aclaran que engloban distintas categorías de eventos operativos y que un aumento en determinados rubros no implica necesariamente más choques o descarrilamientos. También señalan que parte de las variaciones registradas responden a factores externos a la operación ferroviaria, como hechos vandálicos o incidentes en pasos a nivel.
“La Emergencia Ferroviaria no fue una reacción ante un hecho puntual, sino una decisión estratégica para reordenar las prioridades de inversión del sistema ferroviario argentino”, remarcan en la Secretaría de Transporte.
La cartera de Transporte sostiene que muchas de las recomendaciones formuladas por la AGN van en la misma línea del programa oficial: fortalecer los controles, aggiornar la normativa técnica, modernizar la seguridad y sistematizar el seguimiento de los planes de mantenimiento. En ese marco, insisten en que los resultados de las obras recién podrán medirse con mayor precisión a medida que avance el proceso de recuperación. El compromiso, subrayan, es sostener en el tiempo una política de inversión que mejore la seguridad operacional y la calidad del servicio para millones de usuarios en todo el país.

