Ansiedad y euforia en tiempos de Mundial

El Mundial que se disputa en Estados Unidos, Canadá y México volvió a poner en primer plano un fenómeno tan apasionante como complejo: la montaña rusa emocional que atraviesan millones de hinchas, especialmente en la Argentina. Entusiasmo desbordado, noches sin dormir, nerviosismo antes de cada partido y discusiones acaloradas son parte del paisaje, pero los especialistas advierten que, para algunas personas, esta intensidad puede transformarse en un problema de salud.
Desde el Departamento de Salud Mental del Hospital de Clínicas de la UBA, el médico psiquiatra Juan Ingelmo (M.N. 110.685) señaló que durante torneos de gran magnitud se incrementan las consultas por ansiedad, insomnio, cambios bruscos de humor y consumo excesivo de alcohol. Según explicó, el fútbol —y en especial la Selección nacional— funciona como un poderoso símbolo de identidad y pertenencia colectiva, lo que potencia el impacto emocional de cada resultado.
Cuando juega la Selección, lo que está en juego va mucho más allá de los 90 minutos. Para muchos hinchas, cada partido se vive como una representación de “nosotros mismos” dentro de la cancha. Esa identificación hace que la expectativa y la incertidumbre activen el sistema de alerta del organismo de forma similar a lo que ocurre frente a amenazas reales: sube la frecuencia cardíaca, aumenta la tensión muscular, se altera el sueño y la atención se concentra casi exclusivamente en el evento deportivo.
Señales de alerta: cuándo la pasión se vuelve demasiado
Ingelmo aclara que sentir nervios, euforia o tristeza forma parte de la experiencia normal del Mundial. El problema aparece cuando la intensidad de esas emociones supera la capacidad de regulación de cada persona y comienza a interferir con la vida cotidiana. En los días previos o posteriores a un partido clave, conviene estar atentos a síntomas como tensión sostenida, dificultad para concentrarse en el trabajo o el estudio, irritabilidad, molestias digestivas, palpitaciones o dolores musculares frecuentes.
En quienes ya tienen antecedentes de ansiedad, estos eventos pueden actuar como disparadores o amplificadores de cuadros previamente controlados. La sobreexposición a análisis deportivos, debates televisivos y redes sociales también juega su papel: extiende artificialmente el estado de alerta, mantiene la mente “enganchada” en el resultado y dificulta bajar un cambio después del partido.
Estrategias para regular las emociones durante el Mundial
Para el especialista, la clave está en mantener la perspectiva: disfrutar intensamente el Mundial sin perder de vista que, al fin y al cabo, se trata de un juego, por más cargado de significado que esté. Poner un marco a la experiencia, afirma, funciona como un “cinturón de seguridad” emocional que ayuda a evitar que la pasión se desborde.
- Respetar, en la medida de lo posible, los horarios de sueño, sobre todo cuando los partidos son nocturnos y al día siguiente hay responsabilidades laborales o académicas.
- Moderar el consumo de alcohol, que suele naturalizarse en estas instancias y puede intensificar tanto la euforia como la tristeza o la irritabilidad.
- Limitar la cantidad de tiempo frente a análisis, programas deportivos y redes sociales antes y después de los encuentros para reducir la sobrecarga emocional.
- Cuidar el tono de las conversaciones sobre fútbol, evitando que las diferencias de opinión deriven en conflictos innecesarios con familiares, amigos o compañeros de trabajo.
Para quienes ya saben que tienen tendencia a la ansiedad, anticiparse puede marcar la diferencia: hablar con alguien de confianza, organizar actividades placenteras por fuera del Mundial y, si es necesario, consultar a un profesional de la salud mental son medidas que ayudan a atravesar este tiempo de alta intensidad emocional. La pasión por la Selección es parte de la cultura argentina; aprender a regularla permite vivirla con alegría, sin que la salud quede en segundo plano.

