El girasol se consolida como motor exportador del agro

El cultivo suma área sembrada, divisas y protagonismo regional

Campo de girasol en Argentina

NewsITe

El complejo girasolero argentino atraviesa uno de sus mejores momentos y se afirma como una de las estrellas del agro nacional. De acuerdo con el último Informe de Coyuntura de la Asociación Argentina de Girasol (Asagir), elaborado a partir de datos del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) y de las principales bolsas de cereales del país, el sector combina un fuerte salto exportador, mayor área sembrada y precios firmes para el grano y el aceite.

– Publicidad –

Para la campaña 2026/27, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires proyecta una superficie destinada al girasol de 3 millones de hectáreas, lo que implica una expansión del 5,3% respecto del ciclo previo. El crecimiento no es homogéneo: se destaca la aceleración de la siembra en el NEA, con un aumento estimado del 11,1%, y subas de dos dígitos o cercanas en regiones como la Cuenca del Salado (+15%), el Oeste de Buenos Aires y Norte de La Pampa (+14%), el Sudeste bonaerense (+8,6%), el Centro de Buenos Aires (+5%), el Sudoeste bonaerense y Sur de La Pampa (+4,5%) y el Sur de Córdoba (+1%).

En contraste, la competencia con el maíz, potenciada por el fenómeno climático «El Niño», provoca recortes de área en el Centro-Norte de Santa Fe (-8,2%), San Luis (-8%), la Zona Núcleo Norte (-6,9%), el Centro-Este de Entre Ríos (-3,9%) y el Centro-Norte de Córdoba (-3%). Aun así, al 5 de agosto la implantación ya mostraba un avance nacional del 9,8%, liderada por el NEA, que se ubica más de 30 puntos por encima de su promedio histórico.

Exportaciones récord y salto industrial

El dinamismo del cultivo también se refleja en el frente externo. Según cifras del Consejo Agroindustrial Argentino (CAA) y del INDEC, las exportaciones de la cadena girasolera totalizaron en el primer semestre de 2026 unos U$S 2.073,2 millones. Esto representa un aumento interanual del 128,5% y equivale al 7,7% de todos los despachos agroindustriales del país, un aporte clave de divisas en un contexto de alta necesidad de dólares.

El repunte se apoya, además, en un fuerte incremento del procesamiento interno. Tras tocar en marzo un máximo histórico de 567.144 toneladas industrializadas, la molienda acumulada entre enero y junio alcanzó 2,874 millones de toneladas, 29% más que en el mismo período del año anterior. En paralelo, las compras de grano de la campaña 2025/26 suman 4,89 millones de toneladas, con un salto del 49,7% interanual, mientras que ya se registran operaciones anticipadas por 81.400 toneladas para la campaña 2026/27.

Precios firmes para el grano y el aceite

En el mercado interno, la Bolsa de Comercio de Rosario relevó al 12 de agosto un precio Cámara de $740.750 por tonelada de girasol, equivalente a U$S 499,7 por tonelada al tipo de cambio oficial del Banco Nación. En las terminales portuarias del Sur bonaerense, como Quequén y Bahía Blanca, la cotización Cámara se ubicó en U$S 420 por tonelada, mientras que las fábricas del polo aceitero de San Lorenzo pagaron hasta U$S 520 por tonelada disponible. En plazas como San Jerónimo, Ricardone y Chabás, el valor rondó los U$S 500.

El mercado del aceite de girasol también muestra un escenario favorable. La Bolsa de Cereales de Buenos Aires registró un valor FOB local de U$S 1.379 por tonelada al 11 de agosto, un 5% por encima del mes previo, con cotizaciones de U$S 1.359 por tonelada para embarques de noviembre-diciembre. La Secretaría de Agricultura, por su parte, fijó valores FOB oficiales de U$S 1.376 para agosto-septiembre, U$S 1.368 para octubre y U$S 1.358 desde noviembre en adelante.

A nivel internacional, en el mercado CIF Rotterdam el aceite de girasol se negocia en un rango de U$S 1.520 a 1.540 por tonelada para las posiciones agosto-septiembre, con una proyección de U$S 1.440 por tonelada para el trimestre octubre-diciembre de 2026. Estos valores consolidan la competitividad del producto argentino, aun en un contexto global de mayor oferta.

Panorama mundial y el rol de la Argentina

El USDA prevé que la producción mundial de girasol en la campaña 2026/27 llegue a 62,62 millones de toneladas, un 13,8% más que el ciclo anterior. La molienda global treparía a 55,76 millones de toneladas (+12,1%), acompañada por una suba similar en la producción de aceite, que se ubicaría en 23,57 millones de toneladas. El consumo mundial del aceite de girasol crecería un 11,4%, respaldado por una mayor oferta proveniente de los países del hemisferio norte.

La expansión se concentra principalmente en Ucrania, Rusia y la Unión Europea, cuya producción conjunta pasaría de 36,85 a 43,20 millones de toneladas, con incrementos del 21,5% para Ucrania (13 millones de toneladas), del 18,3% para Rusia (20,7 millones) y del 9,8% para la UE (9,5 millones). Este aumento de la competencia obliga a la Argentina a sostener su posicionamiento con calidad, previsibilidad de suministro y valor agregado.

Para el país, el USDA proyecta una cosecha de 8 millones de toneladas de girasol, 6,7% más que las 7,5 millones del ciclo previo y por encima de las estimaciones de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. Las exportaciones argentinas de aceite se ubicarían en torno a 2,05 millones de toneladas. Sin embargo, el avance de Rusia, con 5 millones de toneladas exportadas, y de Ucrania, con 4,95 millones, haría que la participación argentina en el comercio mundial de aceite de girasol se reduzca del 14,3% al 13,1%.

El girasol argentino vive una fase de expansión en área, precios y exportaciones, pero enfrenta un escenario internacional cada vez más competitivo que exige eficiencia, tecnología y previsibilidad de políticas públicas.

Aun con la recomposición de los stocks mundiales —la relación stock/consumo subiría del 5,9% al 7,6% en grano y del 12,8% al 13,3% en aceite—, los analistas sostienen que el girasol seguirá siendo un cultivo estratégico para la Argentina por su aporte de divisas, su adaptabilidad a distintas regiones y su rol en la rotación de cultivos. El desafío, coinciden, será capitalizar este momento favorable con inversiones de largo plazo y reglas de juego estables.

- Publicidad -
- Publicidad -
- Publicidad -