El mercado cambiario se mueve en la previa de una licitación clave

NewsITe
En la antesala de una nueva licitación de deuda del Tesoro, el dólar mayorista registró este miércoles una leve suba y cerró a $1.513 en el Mercado Libre de Cambios (MLC). El movimiento se dio en una jornada de volumen firme, con operaciones por alrededor de US$ 580 millones, en un contexto de atención renovada sobre la política cambiaria y financiera del Gobierno nacional.
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La variación diaria fue acotada, de apenas 0,5 pesos, pero se inscribe en un escenario en el que, pese a este ajuste, el tipo de cambio mayorista acumula en lo que va de octubre una baja de seis pesos, equivalente a 0,4%. Esta dinámica genera señales mixtas para el mercado: por un lado, refuerza la idea de un dólar administrado; por otro, alimenta la discusión sobre el atraso cambiario frente a la inflación.
Con este cierre, la brecha con el techo de la banda cambiaria fijada por el Banco Central volvió a ampliarse y se ubica en $421 o 27,8%, tomando como referencia el límite superior actualmente en $1.934,07. Es la diferencia más alta desde fines de abril del año pasado, dato que enciende luces amarillas entre analistas y operadores por su posible impacto en expectativas y en la competitividad de las exportaciones.
Comportamiento de los distintos tipos de dólar
En el segmento minorista, el dólar cerró sin cambios en la pizarra del Banco Nación, a $1.535 para la venta. Tampoco hubo movimientos en el mercado informal: el denominado dólar blue se mantuvo estable en $1.550, reflejando una relativa calma en la plaza paralela.
En cuanto a las cotizaciones financieras, el dólar MEP avanzó 0,14% hasta los $1.538,5, mientras que el Contado con Liquidación (CCL) subió 0,27% y finalizó en $1.616,4. Estos niveles muestran un deslizamiento moderado, pero sostenido, de los tipos de cambio bursátiles, que siguen de cerca los vaivenes de la deuda en pesos y las expectativas políticas.
Licitación de deuda y riesgo político
La jornada cambiaria se dio en la previa de la primera licitación de deuda de octubre, instancia en la que el Tesoro enfrenta vencimientos por unos $4,86 billones. El menú de títulos que se pondrá a disposición de los inversores incluye un bono con vencimiento en enero de 2027 y tres instrumentos que se pagarán después de octubre del año próximo, con lo cual incorporan de lleno el llamado “riesgo electoral”.
- Una letra capitalizable en pesos (S29E7), el único instrumento atado a la actual gestión.
- Títulos con vencimientos en 2028 y un bono dual CER/TAMAR con plazo hasta 2029 (TXMD9).
- Un bono en moneda dual TAMAR/dólar linked (TMVE8), que ajusta según la evolución del tipo de cambio mayorista.
Estos instrumentos buscan ofrecer cobertura frente a la inflación y al movimiento del dólar oficial, en un intento del Gobierno por extender plazos y reducir la presión de corto plazo sobre las cuentas públicas.
El Banco Central y la recomposición de reservas
En paralelo al frente cambiario, el Banco Central viene mostrando en octubre un cambio de ritmo en su intervención en el mercado. Este martes logró la mayor compra diaria de divisas desde julio, al adquirir US$ 291 millones, y revirtió así la moderación que había caracterizado su accionar en las últimas semanas.
En solo siete ruedas operativas, la autoridad monetaria acumula compras por US$ 341 millones, acercando el nivel de reservas brutas a la barrera de los US$ 50.000 millones.
Con las últimas intervenciones, las reservas internacionales treparon a US$ 49.839 millones, un nivel que el equipo económico exhibe como señal de fortaleza relativa en un contexto todavía frágil. Sin embargo, economistas advierten que buena parte de ese stock está compuesto por encajes de depósitos y pasivos con organismos internacionales, por lo que miran con cautela la capacidad de maniobra efectiva del Central.
De cara a las próximas semanas, el mercado estará atento a tres focos: la continuidad del ritmo de compras de dólares por parte del Banco Central, el resultado de la licitación de deuda en pesos y la evolución de la brecha cambiaria. De cómo se combinen estos factores dependerá, en gran medida, el clima financiero que enfrente el Gobierno en el tramo final del año.

