El descenso de la vacunación impulsa la expansión del VPH

EL ROL DE LAS FAMILIAS Y LOS EQUIPOS DE SALUD ES FUNDAMENTAL PARA REVERTIR LA TENDENCIA

Las bajas coberturas vacunatorias en adolescentes, que promedian cerca del 53 por ciento, dejan a la población expuesta al virus más común de transmisión sexual y reflejan un comportamiento preocupante en la inmunización infantil, según datos oficiales. La vacuna contra el virus del papiloma humano está incorporada en el calendario nacional, por lo que es gratuita.

En Argentina, la disminución sostenida de la vacunación entre niños y adolescentes permitió que el virus del papiloma humano (VPH) gane terreno y refuerce su posición como el agente infeccioso de transmisión sexual más frecuente a nivel global. Las cifras oficiales muestran que, a lo largo de la última década, la cobertura de la vacuna contra el VPH cayó de forma progresiva: en 2024, la inmunización alcanzó apenas el 55,5% de las mujeres y el 50,9% de los varones, según datos de la Dirección de Control de Enfermedades Inmunoprevenibles, dependiente del Ministerio de Salud de la Nación. El descenso resulta llamativo al comparar con los valores de 2015, cuando la cobertura era del 87% en mujeres y del 71% en varones.

Esta tendencia descendente afecta especialmente a la adolescencia, etapa en la que la vacunación contra el VPH adquiere una relevancia central para la salud pública. De acuerdo con el análisis, la tendencia a la baja en las tasas de cobertura se replica en otras vacunas del calendario y configura un escenario de riesgo creciente. La caída sostenida expone a las nuevas generaciones a una mayor probabilidad de contraer infecciones que, hasta hace pocos años, parecían controladas. Los especialistas subrayan que la vacunación es el recurso más eficaz para revertir esta tendencia.

Argentina cuenta con uno de los calendarios de vacunación más completos de la región. Para que la protección sea efectiva, es fundamental el rol de las familias y los equipos de salud.

Este patrón, con consecuencias directas en la prevención de infecciones como el VPH, también se replica en la protección frente a otras enfermedades prevenibles. La falta de seguimiento y el abandono de esquemas dejan a los niños y adolescentes expuestos a agentes infecciosos, lo que aumenta la probabilidad de brotes en la comunidad.

Cáncer de cuello uterino

La vacuna contra el VPH, incorporada al Calendario Nacional de Vacunación (CNV), fue un hito en la lucha contra el cáncer de cuello uterino y otras consecuencias graves del virus.

El VPH representa la principal causa del cáncer de cuello uterino y está vinculado a una multiplicidad de patologías graves. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que cuatro de cada cinco personas sexualmente activas lo contraerán en algún momento de su vida.

Las consecuencias sanitarias de la baja cobertura se reflejan en las estadísticas. El cáncer de cuello uterino, provocado en el 99% de los casos por el VPH, figura entre las principales causas de mortalidad por cáncer en mujeres jóvenes. De acuerdo con la OMS, cada año se diagnostican más de 600.000 nuevos casos a nivel global y fallecen más de 340.000 mujeres por esa enfermedad.

En Argentina, el Observatorio Global del Cáncer reportó 4600 nuevos diagnósticos y más de 2200 muertes anuales. El virus también provoca cánceres de ano, vagina, vulva y orofaringe, afectando tanto a mujeres como a varones.

Entre los hombres, la incidencia de tumores orofaríngeos vinculados al VPH ya supera en algunos países los casos de cáncer de cuello uterino en mujeres.

Estrategia y tipos

La OMS impulsa la estrategia 90-70-90 para la eliminación de esta enfermedad, que propone vacunar al 90% de las niñas antes de los 15 años, garantizar que el 70% de las mujeres accedan a pruebas de detección a los 35 y 45 años y asegurar que el 90% de las mujeres diagnosticadas con lesiones precancerosas reciban tratamiento.

Existen más de cien tipos de VPH, aunque cerca de 40 afectan la zona genital o anal. La transmisión se produce principalmente por contacto directo entre piel y mucosas durante relaciones sexuales, y basta un solo contacto para adquirir la infección.

La característica silente del VPH dificulta la identificación de los portadores, ya que la mayoría de las personas infectadas desconoce su condición.

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