El consumo de carne de cerdo en Argentina aumentó cerca de un 300% en las últimas dos décadas. El sector atribuye el crecimiento a la mayor producción, la incorporación de nuevos cortes y la competitividad de sus precios.

La carne de cerdo atraviesa uno de los períodos de mayor expansión en la Argentina. En las últimas dos décadas, el consumo por habitante pasó de alrededor de 4 kilos anuales a cerca de 20 kilos, un crecimiento cercano al 300% que refleja un cambio sostenido en las preferencias de los consumidores y en el desarrollo de la actividad porcina.
El avance responde a una combinación de factores. Por un lado, la incorporación de nuevos cortes y una mejora en la calidad del producto permitieron que el cerdo dejara de estar asociado únicamente a los fiambres o a las comidas festivas para convertirse en una opción habitual en la alimentación de muchas familias. A eso se suma una mayor competitividad en precio frente a la carne vacuna y una oferta cada vez más amplia en carnicerías y supermercados.
El crecimiento del consumo fue acompañado por un aumento de la producción nacional. Entre enero y mayo de este año se produjeron más de 354.000 toneladas de carne porcina, lo que representó un incremento interanual superior al 11%. En ese mismo período también crecieron las exportaciones, que aumentaron más del 90% en volumen respecto de igual lapso del año pasado.
Los referentes del sector consideran que la expansión todavía tiene margen para continuar. Sostienen que el consumo local podría seguir creciendo en los próximos años a medida que la carne de cerdo consolide su presencia en la dieta cotidiana y mantenga su competitividad frente a otras proteínas animales.
En paralelo, la cadena porcina enfrenta desafíos vinculados con la apertura de mercados, el crecimiento de las importaciones y la necesidad de sostener la rentabilidad de los productores. Aun así, los indicadores muestran que la actividad mantiene un escenario favorable, impulsado por una mayor demanda interna y una producción en niveles récord.

