La desaparición que conmocionó a España y el hallazgo que reveló la verdad.

Juana Canal desapareció el 23 de febrero de 2003 en Madrid. Durante años, su paradero fue un misterio hasta que en 2019 se encontraron sus restos en una zona rural de Ávila. Su pareja, Jesús Pradales, confesó el crimen y fue condenado en 2024.
La desaparición y las primeras sospechas
La noche del 23 de febrero de 2003, Juana Canal discutió con su pareja, Jesús Pradales, en su domicilio de Madrid. Horas después, desapareció sin dejar rastro. Su familia denunció el hecho, pero la investigación no avanzó. Durante 16 años, no hubo pistas concretas sobre su destino.
Un macabro hallazgo
En 2019, un senderista encontró restos óseos en una finca cercana a la localidad de Navalacruz, en Ávila. Las pruebas forenses confirmaron que pertenecían a Juana Canal. Este hallazgo reabrió el caso y llevó a los investigadores a centrar su atención en Pradales.
La confesión y la condena
Tras ser arrestado en 2022, Pradales confesó el asesinato. Admitió que, tras la discusión, mató a Juana y ocultó su cuerpo. Luego, lo trasladó en bolsas hasta la finca donde lo enterró.
En octubre de 2024, la justicia lo condenó a 14 años de prisión por homicidio agravado por el vínculo.
El asesinato de Juana Canal mostró las fallas en la investigación de desapariciones en España.
Su familia luchó durante años para que el caso no quedara impune. Con la condena de Pradales, la historia de Juana tuvo justicia, pero su ausencia sigue dejando un vacío imposible de llenar.

