Los supermercados de la ciudad registraron una baja promedio del 5% en las ventas durante los primeros nueve meses del año, mientras que la retracción llegó al 40% en almacenes relevados durante el invierno y al 30% en gastronomía. El encarecimiento de los alimentos, el endeudamiento y las dificultades laborales redujeron el margen disponible de los hogares para otros gastos.

De la redacción de EL NORTE
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El ajuste del consumo de las familias de San Nicolás durante 2026 alcanzó tanto a los gastos que pueden postergarse como a las compras cotidianas. Supermercados, almacenes y restaurantes registraron importantes caídas en sus ventas, mientras los consumidores buscaron promociones, reemplazaron productos y redujeron cantidades para administrar presupuestos cada vez más exigidos.
No existe una estadística oficial que mida en un único porcentaje cuánto cayó el consumo total de una familia promedio de San Nicolás. Sin embargo, los relevamientos realizados durante el año permiten observar la magnitud del retroceso en diferentes rubros.
Entre enero y septiembre, supermercadistas consultados por EL NORTE estimaron una caída promedio del 5% en las ventas. En carne vacuna, la reducción llegó aproximadamente al 10%, acompañada por un desplazamiento hacia alternativas más económicas como pollo y cerdo.
La contracción resultó mucho mayor en otros canales. A fines de agosto, almaceneros de distintos barrios estimaron una baja promedio del 40% durante los tres meses anteriores. En gastronomía, propietarios de restaurantes habían calculado en mayo una reducción cercana al 30%, con clientes que compartían platos o prescindían de entradas y postres.
Los porcentajes corresponden a sectores y períodos diferentes, por lo que no pueden promediarse para establecer una única caída del consumo nicoleño. Sí permiten identificar una tendencia común: las familias redujeron cantidades, sustituyeron productos y resignaron gastos durante distintos momentos de 2026.
La presión sobre el presupuesto aparece con mayor claridad cuando se observa la evolución de los precios locales. Un relevamiento de EL NORTE determinó que una canasta idéntica de 25 alimentos y bebidas no alcohólicas acumuló un aumento promedio del 49% entre junio de 2025 y junio de 2026.
En junio del año pasado, comprar esos productos demandaba entre $70.000 y $85.000. Doce meses después, adquirir exactamente la misma canasta requería entre $117.000 y $129.000.
El impacto fue particularmente fuerte en las carnes. Comprar un kilo de asado, uno de paleta y uno de carne picada pasó de demandar aproximadamente $34.200 a $57.100, una diferencia del 66,9% en once meses.
Esto explica una de las características del ajuste: una familia puede gastar más pesos en alimentos y, al mismo tiempo, consumir menos. La respuesta aparece en compras más pequeñas, segundas marcas, promociones y sustitución de productos de mayor precio.

