Washington endurece el tono ante los cobros iraníes en una vía clave del petróleo mundial

NewsITe
Estados Unidos lanzó una seria advertencia a las navieras que operan en una de las rutas marítimas más sensibles del planeta: cualquier empresa que pague cuotas o tarifas a Irán para garantizar un tránsito seguro por el estrecho de Ormuz podría quedar sometida a sanciones económicas. El mensaje, emitido por el Departamento de Estado a través de la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC), apunta a frenar los intentos de Teherán de capitalizar su control sobre este paso estratégico.
Según la comunicación oficial, Washington está al tanto de las “amenazas de Irán a la navegación” y de sus exigencias de pago para permitir el paso de buques mercantes y petroleros. Estas exigencias, remarcaron, no se limitan al uso de moneda tradicional, sino que abarcan una amplia gama de modalidades financieras y se presentan, incluso, bajo la apariencia de aportes humanitarios.
OFAC puntualizó que los cobros podrían realizarse mediante dinero fiduciario, activos digitales —como criptomonedas—, compensaciones, esquemas de intercambio informal y hasta donaciones canalizadas a través de la Sociedad de la Media Luna Roja Iraní. Para las autoridades estadounidenses, cualquiera de estos mecanismos puede encubrir un flujo de recursos al régimen iraní vinculado a la seguridad marítima, y por lo tanto quedar alcanzado por el régimen de sanciones vigente.
Un cuello de botella para el petróleo y un foco de tensión geopolítica
El estrecho de Ormuz concentra cerca del 20% del flujo mundial de petróleo transportado por mar, lo que lo convierte en un verdadero cuello de botella para el suministro energético global. El corredor, ubicado entre Irán y Omán, es la salida natural del crudo producido en países como Arabia Saudita, Irak, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos hacia los principales mercados de Asia, Europa y América.
En este contexto, cualquier intento de Teherán por condicionar el tránsito, ya sea mediante amenazas a la navegación o mediante esquemas de cobro, genera inmediata preocupación en las capitales occidentales y en los grandes importadores de hidrocarburos. Un aumento de las tensiones en la zona podría traducirse en encarecimiento del petróleo, volatilidad en los mercados y riesgos adicionales para las cadenas de suministro.
De acuerdo con reportes recientes, Irán reforzó su presencia y su control sobre el estrecho tras los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra objetivos iraníes el 28 de febrero. Como contracara, Washington habría intensificado su despliegue naval en la región y aplicado restricciones al tráfico de embarcaciones hacia y desde puertos iraníes, en una dinámica que vuelve a colocar al Golfo Pérsico en el centro de la puja geopolítica.
Alcance de las sanciones y advertencia a actores globales
La advertencia de OFAC está dirigida tanto a empresas y ciudadanos estadounidenses como a compañías y personas de otros países. El organismo subrayó que el riesgo de sanciones se mantiene independientemente del método de pago utilizado y del lugar donde se concrete la operación, lo que amplía el alcance de la normativa y busca desalentar por completo cualquier tipo de transacción vinculada a estos cobros.
- Podrían ser alcanzadas navieras, aseguradoras, intermediarios financieros y operadores logísticos.
- Se evalúan tanto pagos directos al Estado iraní como aportes canalizados mediante entidades vinculadas.
- El objetivo central es cortar posibles fuentes de financiamiento que puedan robustecer la capacidad de presión de Teherán sobre la navegación internacional.
“OFAC emite esta alerta para advertir a las personas estadounidenses y no estadounidenses sobre el riesgo de ser sancionadas por realizar estos pagos al régimen iraní para un paso seguro o por solicitarle garantías, sin importar el método de pago”, señala el comunicado oficial.
Mientras la tensión en Medio Oriente continúa elevando la incertidumbre, los armadores y operadores marítimos se ven obligados a recalcular riesgos legales, financieros y operativos. La decisión de Washington suma un nuevo capítulo a la disputa con Irán y vuelve a poner bajo la lupa el delicado equilibrio que sostiene el comercio energético global.

