Ecuador aplica tasa del 30% a importaciones desde Colombia

Ecuador fija una fuerte tasa de seguridad a bienes colombianos

Controles en el paso fronterizo de Rumichaca entre Ecuador y Colombia

NewsITe

La relación entre Ecuador y Colombia atraviesa uno de sus momentos más tensos de los últimos años tras la decisión del gobierno de Daniel Noboa de aplicar una tasa de seguridad del 30% a todos los productos de origen colombiano que ingresen al país. La medida comenzará a regir a partir del 1° de febrero y ya genera preocupación en la frontera y en el comercio bilateral.

Desde Quito argumentan que esta sobretasa responde a una “falta de corresponsabilidad” de Bogotá en el control de la frontera común, considerada un corredor clave para el tráfico de cocaína hacia los puertos del Pacífico. El gobierno ecuatoriano sostiene que carga casi en soledad con los costos económicos y humanos de la lucha contra el narcotráfico.

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El paso internacional de Rumichaca, principal conexión terrestre entre ambos países, se convirtió en el epicentro de la incertidumbre. En los últimos días se observó un incremento inusual de migrantes, transportistas y comerciantes que intentan cruzar mercaderías antes de la entrada en vigencia de la tasa, temiendo un fuerte encarecimiento de los productos colombianos en territorio ecuatoriano.

Cronología de un conflicto en ascenso

La escalada de tensión puede resumirse en una secuencia de hechos que encendieron las alarmas en la región:

  • 21 de enero: el presidente Noboa anuncia la creación de la tasa de seguridad del 30% sobre las importaciones procedentes de Colombia, aludiendo a que Ecuador afronta en forma casi exclusiva los gastos de la “guerra contra el narcotráfico”.
  • 24 de enero: se registra un movimiento atípico en el puente de Rumichaca, con mayor presencia de comerciantes y migrantes que buscan adelantarse al nuevo gravamen.
  • Impacto comercial: Colombia figura entre los principales socios comerciales de Ecuador; los sectores más afectados serían los de cosméticos, alimentos procesados, textiles y otros bienes de consumo masivo.

Noboa mantiene al país bajo un régimen de “conflicto armado interno”, declarado frente al avance del crimen organizado y de bandas vinculadas al narcotráfico. En ese contexto, el mandatario justificó la nueva tasa como un mecanismo para financiar equipamiento militar, reforzar la presencia de fuerzas de seguridad y mejorar la infraestructura de control fronterizo.

Seguridad, narcotráfico y presión en la frontera norte

De acuerdo con informes de inteligencia ecuatorianos, cerca del 80% de la droga que sale por el puerto de Guayaquil ingresa por la frontera norte, lo que convierte a provincias como Carchi en puntos críticos para el crimen organizado. Esta situación habría pesado de manera decisiva en la determinación de cargar parte del costo de la seguridad sobre las importaciones colombianas.

La medida no solo tiene impacto económico, sino también político y diplomático. Analistas de la región advierten que un endurecimiento prolongado en las condiciones de intercambio puede afectar cadenas de suministro, empleo en las zonas fronterizas y proyectos binacionales de integración. A la vez, subrayan que la lucha contra el narcotráfico requiere coordinación permanente y mecanismos de cooperación más robustos entre los dos países.

Mientras las cancillerías buscan encauzar la crisis a través de una mesa de diálogo técnico, el puente de Rumichaca se ha convertido en el termómetro de una relación bilateral que atraviesa su fase más fría en años.

Por ahora, el paso se mantiene con controles reforzados y bajo fuerte vigilancia militar y policial. El desenlace de las conversaciones entre Quito y Bogotá será clave para definir si la tasa del 30% se convierte en una herramienta transitoria de presión o en un nuevo foco de conflicto estructural en la frontera andina.

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