Dos científicos argentinos participaron del hallazgo del planeta más joven detectado hasta ahora

Elías 2-24 b se encuentra a unos 450 años luz de la Tierra y posee una masa similar a la de Júpiter.

Un planeta de menos de un millón de años se convirtió en el más joven detectado hasta la fecha. Los científicos identificaron a Elías 2-24 b, un mundo ubicado a unos 450 años luz de la Tierra que todavía permanece inmerso en la nube de gas y polvo de la que se formó.

El planeta posee una masa similar a la de Júpiter. Su corta edad permite a los investigadores observar una etapa temprana de la formación planetaria y estudiar qué ocurre durante los primeros momentos de evolución de estos sistemas.

El hallazgo fue publicado en The Astrophysical Journal Letters y difundido por la NASA. Científicos de la Universidad Diego Portales, en Santiago de Chile, realizaron la investigación como parte del Proyecto Odisea.

La iniciativa estudia los grandes anillos de gas y polvo que rodean a estrellas jóvenes en la nube molecular de Ofiuco, una región donde se forman nuevos sistemas planetarios.

Entre los investigadores participó el astrofísico argentino Lucas Cieza, quien codirige el proyecto desde hace más de una década. También intervino Santiago Orcajo, astrónomo de la Universidad Nacional de La Plata y becario del CONICET, durante las primeras etapas del trabajo.

Un planeta que permite estudiar las primeras etapas de formación

Orcajo y Cieza habían publicado en 2021 un trabajo sobre la evolución de los discos de gas que rodean a estrellas jóvenes. El descubrimiento de Elías 2-24 b permite ahora observar una etapa todavía más temprana de ese proceso.

La existencia del planeta también plantea nuevos interrogantes sobre los modelos utilizados para explicar cómo se forman estos mundos. Según Cieza, los modelos de formación planetaria ya encontraban dificultades para explicar el origen de los planetas más jóvenes conocidos hasta ahora.

Ese grupo estaba compuesto por cuatro mundos que orbitan dos estrellas y poseen más de cinco millones de años. Elías 2-24 b reduce considerablemente ese registro debido a que tiene menos de un millón de años.

“Elías 2-24 b nos muestra que incluso nuestros mejores modelos de formación planetaria aún no comprenden algunos procesos importantes”, explicó Cieza.

El nuevo mundo ofrece así la posibilidad de analizar directamente una fase muy temprana del desarrollo planetario. Los científicos podrán utilizar sus características para estudiar cómo se forman los planetas y cómo evolucionan los sistemas durante sus primeras etapas.

- Publicidad -
- Publicidad -
- Publicidad -