Consternación en Rosario por el crimen de un bebé de un año

NewsITe
Rosario vuelve a estar atravesada por el espanto. Un bebé de apenas un año, llamado Gian, murió tras recibir un balazo en el pecho durante una violenta balacera registrada en una barbería de esa ciudad santafesina. El hecho ocurrió en el marco de una pelea previa entre adultos, ajena por completo a la víctima y a su familia.
El padre del niño, Valentín, relató entre lágrimas que tenía a su hijo en brazos cuando comenzaron los disparos. “La bala le dio en el corazón y se nos fue”, alcanzó a decir al reconstruir el momento en el que una de las detonaciones impactó sobre el cuerpo del pequeño, que nada tenía que ver con el conflicto que originó el ataque.
De acuerdo con fuentes policiales, todo comenzó con una discusión entre dos adultos dentro o en la puerta de la barbería. Uno de los hombres se retiró del lugar, pero poco después regresó acompañado por un motociclista. Este último descendió del vehículo y abrió fuego contra el frente del local, sin reparar en que allí había familias, clientes y, entre ellos, un bebé en brazos de su padre.
Según reconstruyó la Agencia Noticias Argentinas a partir de voceros del caso, el altercado previo se habría originado entre un conocido del tío segundo del bebé, identificado como Ismael, y los ahora imputados. Valentín aclaró que el hombre no había ido al lugar a cortarse el pelo, sino que acompañaba a su primo, que sí estaba en la silla del salón al momento de la discusión.
La secuencia del ataque y el desesperado intento por salvar a Gian
El conflicto, según los testimonios, se había iniciado en la calle cuando uno de los involucrados pasó en moto con su pareja y recibió un grito. Ya habían tenido un cruce anterior en un semáforo, pero el episodio no pasó a mayores. Esta vez, la tensión escaló: “Se pelearon acá dos contra uno y se fueron. Rompieron la chata con una manopla y cuando se iban, Ismael le tiró una botella que rompió el parabrisas del Corsa gris”, contó el padre del niño.
Pocos minutos después, los agresores regresaron, esta vez en mayor número. Valentín estaba con Gian en brazos, como todos los días. Al ver el arma y escuchar los primeros tiros, corrió hacia el interior del local, con la esperanza de poner a resguardo a su hijo. “Sentí que una bala me rozó”, relató. En ese momento intentó cubrir al pequeño con su propio cuerpo, pero ya era tarde.
“Cuando quise cubrirlo para abrazarlo a Gian, me vi las manos llenas de sangre”, recordó con crudeza. De inmediato fue a buscar a su padre y le pidió que lo llevaran al hospital. “Vamos al hospital, que se nos va Gian”, le dijo. Pese al rápido traslado, el disparo que ingresó por una ventanita del local había alcanzado de lleno el corazón del bebé. “Lo llevé yo en brazos. En ningún momento lo solté. Fuimos al hospital, pero ya se me había ido en mis brazos”, agregó.
Indignación familiar y reclamo por justicia en Rosario
El abuelo de la víctima, en diálogo con una radio local, definió el episodio como “una verdadera locura” y señaló que su hijo quedó “contra la pared con el bebé” cuando uno de los proyectiles atravesó una abertura del lugar e impactó en el pequeño. La familia insiste en que nada tenían que ver con el conflicto previo y reclama que se identifique y detenga a todos los responsables del ataque.
- La balacera se desató en una barbería rosarina tras una discusión entre adultos.
- Un motociclista regresó armado y disparó contra el local sin medir consecuencias.
- El bebé Gian, de un año, murió por un disparo en el corazón mientras estaba en brazos de su padre.
- La familia exige justicia y describe el hecho como un acto de total irracionalidad.
“Hubiera preferido morir yo antes que mi hijo”, expresó Valentín, el papá de Gian, al recordar el momento del ataque en la barbería rosarina.
El crimen reaviva el debate sobre la violencia armada en Rosario y el impacto que tiene en la vida cotidiana de los vecinos. En barrios donde las balaceras se han vuelto una postal repetida, el asesinato de un bebé de un año resume el grado de descontrol y el vacío de contención estatal. Mientras avanza la investigación judicial, familiares, amigos y vecinos despiden a Gian y reclaman que el caso no quede impune.

