Día Mundial de la Alimentación: innovar para garantizar el derecho a comer

Día Mundial de la Alimentación: el desafío de innovar sin dejar a nadie atrás

Campaña por el Día Mundial de la Alimentación

NewsITe

En el marco del Día Mundial de la Alimentación, que se conmemora este viernes bajo el lema “Innovar hoy para nutrir mañana”, organismos internacionales, especialistas y referentes religiosos volvieron a poner en foco una paradoja que atraviesa al siglo XXI: el avance vertiginoso de la tecnología convive con millones de personas que aún padecen hambre, malnutrición y pobreza extrema.

La campaña impulsada por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) busca reforzar la idea de que la innovación en los sistemas alimentarios debe orientarse a garantizar que todas las personas tengan acceso a alimentos suficientes, variados, seguros y nutritivos, sin deteriorar el ambiente ni comprometer a las generaciones futuras.

– Publicidad –

Desde la FAO remarcan que no se trata solo de incorporar nuevas tecnologías, sino de poner el conocimiento –científico y tradicional– al servicio de la soberanía alimentaria. Esto implica producir de manera sostenible, aprovechar mejor los recursos disponibles y asegurar el derecho a una alimentación saludable, segura y culturalmente adecuada.

Obesidad, sobrepeso y cambios en los hábitos de consumo

Los datos globales son elocuentes. Según estimaciones de la FAO, en el mundo hay unos 672 millones de adultos y 124 millones de menores con obesidad, mientras que alrededor de 40 millones de niñas y niños menores de 5 años presentan sobrepeso. Lejos de limitarse a los países ricos, este fenómeno se extiende también a regiones con altos niveles de pobreza.

Uno de los factores que explica esta tendencia es el cambio en la dieta, particularmente en contextos urbanos. Estudios del organismo señalan que, en los últimos años, la comida rápida y ultraprocesada fue desplazando a las preparaciones caseras, con una sustitución de frutas y verduras por harinas refinadas, azúcares, grasas y exceso de sal. El resultado es una doble carga de malnutrición: conviven el hambre y las carencias con el sobrepeso y las enfermedades crónicas no transmisibles.

En este escenario, la innovación en la producción, distribución y consumo de alimentos aparece como una herramienta clave. Desde la mejora en prácticas agrícolas hasta el desarrollo de políticas públicas que faciliten el acceso a alimentos frescos, la agenda combina avances tecnológicos, educación alimentaria y la recuperación de saberes locales.

El rol de Argentina y el llamado de la FAO

El representante permanente de la FAO en Argentina, Rodrigo Castañeda Sepúlveda, subrayó que la innovación solo transforma la realidad cuando es accesible y se construye entre múltiples actores: Estados, universidades, sector privado, organizaciones y sociedad civil.

“La Argentina ha demostrado que sabe producir alimentos. El reto es demostrar que también puede liderar la innovación que demanda nuestra manera de producir, distribuir y consumir alimentos”, sostuvo Castañeda Sepúlveda.

Con vastos recursos naturales y una fuerte tradición agroalimentaria, el país enfrenta el desafío de usar esa capacidad productiva para garantizar dietas saludables en su propia población, reducir el desperdicio de alimentos y, al mismo tiempo, sostener criterios ambientales que cuiden los suelos, el agua y la biodiversidad.

Una crisis ética: el mensaje del papa León XIV a la FAO

Con motivo del Día Mundial de la Alimentación, el papa León XIV envió un mensaje al director general de la FAO, Qu Dongyu, en el que cuestionó la contradicción de un mundo que celebra el progreso tecnológico mientras persiste el hambre.

“El progreso global, que avanza cada vez más rápido, va acompañado de la persistencia del hambre y la pobreza. Este no es un problema técnico ni económico, sino una profunda crisis antropológica y ética”, advirtió el Pontífice.

El Papa remarcó que la innovación necesaria no puede medirse únicamente por la cantidad de toneladas cosechadas, sino por su aporte a la dignidad humana y al cuidado del ecosistema. También fue contundente al afirmar que el hambre no debe interpretarse como un simple dato estadístico, sino como consecuencia de la falta de voluntad política y de solidaridad colectiva.

En su mensaje, calificó de “intolerable” que, en una época signada por un desarrollo técnico sin precedentes, el pan continúe siendo un privilegio y el agua una mercancía disputada. Y recordó que el acceso regular a una alimentación inocua, suficiente y acorde con la dignidad de cada persona es un derecho humano fundamental, cuya garantía constituye una obligación de justicia para los Estados y para la comunidad internacional.

Alimentos, geopolítica y saberes tradicionales

El Pontífice también advirtió contra el uso de los alimentos como herramienta de presión internacional, en un contexto global donde los conflictos bélicos y las tensiones geopolíticas repercuten directamente en los precios de los granos y la energía.

“El pan no es un instrumento de presión geopolítica ni un activo financiero volátil. Nunca debe utilizarse como arma de guerra”, expresó, al llamar a proteger los recursos naturales y a valorar los conocimientos de los agricultores que, durante siglos, aprendieron a leer el suelo y el clima.

En línea con el lema de este año, el llamado es a una innovación que no excluya: integrar tecnologías modernas con prácticas agroecológicas, fortalecer la educación alimentaria, impulsar políticas que faciliten el acceso a alimentos frescos y reducir la brecha entre el campo y la ciudad. Innovar hoy, subrayan los especialistas, es la condición para nutrir de manera justa y sostenible a las generaciones de mañana.

- Publicidad -
- Publicidad -
- Publicidad -