El caso fue detectado en un establecimiento de producción de huevos en la localidad de Alejo Ledesma. SENASA activó un plan sanitario y delimitó una zona de control de 10 kilómetros.

El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) confirmó el primer brote de influenza aviar en aves comerciales registrado en la provincia de Córdoba. El caso fue detectado en un establecimiento de producción de huevos ubicado en la localidad de Alejo Ledesma.
Tras la confirmación, Argentina suspendió las exportaciones de productos avícolas a la mayor parte de los países importadores al perder su estatus sanitario internacional.
La detección se produjo luego del análisis de muestras tomadas en el establecimiento afectado, lo que activó el protocolo sanitario correspondiente.
Medidas sanitarias en el establecimiento afectado
SENASA implementó el Plan de Contingencia previsto para este tipo de situaciones.
Entre las medidas adoptadas se dispuso la interdicción del establecimiento donde se detectó el virus y la delimitación de una Zona de Control Sanitario de 10 kilómetros alrededor del brote.
Según se informó, en esa área se aplicarán restricciones de movimiento, monitoreo epidemiológico y tareas de rastrillaje sanitario.
La autoridad sanitaria explicó que “inició todas las acciones previstas en el Plan de Contingencia, con la interdicción del establecimiento y la delimitación de una Zona de Control Sanitario (ZCS) de 10 kilómetros alrededor del brote. Allí se aplicarán las medidas de contención, refuerzo de bioseguridad, restricción de movimientos, monitoreo y rastrillaje epidemiológico”.
Además, el protocolo incluye el despoblamiento supervisado de las aves del establecimiento afectado bajo estrictos procedimientos de higiene y desinfección.
Impacto en las exportaciones avícolas
La confirmación del brote provocó la suspensión de exportaciones de productos avícolas argentinos hacia la mayoría de los mercados internacionales.
La medida responde a la pérdida del estatus sanitario que permite la comercialización externa.
Sin embargo, más de 35 mercados que reconocen el principio de zonificación continúan habilitados para recibir productos cuya procedencia se certifique fuera de las áreas afectadas.
Consumo y producción para el mercado interno
Desde el organismo sanitario aclararon que la detección del virus no afecta el consumo ni la producción de productos avícolas destinados al mercado interno.
La influenza aviar no se transmite a las personas por consumir carne de pollo ni huevos.
El virus representa una amenaza principalmente para aves domésticas y silvestres.
Riesgos y factores de contagio
Información publicada por MedlinePlus, portal de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, señala que los virus de influenza aviar pueden mutar y propagarse a otras especies, incluidos los humanos.
El riesgo de contagio en personas es considerado bajo, aunque existen factores que lo incrementan.
Entre ellos se mencionan el trabajo con aves de corral o ganado, la exposición a corrales o aves salvajes, los viajes a países donde circula el virus y el contacto directo con animales enfermos o muertos.
También se consideran riesgos el contacto con materiales contaminados por heces o desechos de aves infectadas y el consumo de productos como carne, huevos, leche o queso sin pasteurizar.
Medidas preventivas y control sanitario
El control de la enfermedad y la eventual recuperación del estatus sanitario internacional dependen del cumplimiento de las medidas establecidas y del período de vigilancia de 28 días.
Ese plazo es requerido para que la Organización Mundial de Sanidad Animal evalúe la reinstalación del estatus de país libre de la enfermedad.
Entre las recomendaciones sanitarias se incluyen inspeccionar periódicamente las mallas antipájaros, verificar el lavado y desinfección de vehículos e insumos e intensificar la limpieza en zonas donde se acumulan heces de aves silvestres.
También se recomienda eliminar o reducir las áreas con agua estancada que puedan atraer aves.
Para quienes poseen aves de traspatio, se indica mantenerlas en espacios seguros para evitar el contacto con animales silvestres.
Además, los tenedores deben utilizar ropa de trabajo, mantener la higiene, desinfectar las instalaciones y restringir el acceso de aves silvestres a fuentes de agua y alimento.

