Tras perder las elecciones frente a Lula da Silva y abandonar Brasil a través de Puerto Iguazú, el senador desconoció el resultado electoral y anunció que encabezará la oposición desde Estados Unidos. También agradeció el respaldo de Javier Milei y Donald Trump, mientras enfrenta investigaciones judiciales en su país.

Flávio Bolsonaro volvió a desconocer su derrota electoral frente a Luiz Inácio Lula da Silva y reivindicó su condición de “verdadero presidente electo” de Brasil. Lo hizo desde Estados Unidos, adonde llegó este miércoles después de abandonar su país en medio de restricciones judiciales. En un mensaje dirigido a los brasileños, denunció un supuesto fraude y anunció que continuará su actividad política desde el exterior.
El pronunciamiento llegó apenas tres días después de la segunda vuelta presidencial del domingo 25 de octubre. Según los resultados oficiales del Tribunal Superior Electoral (TSE), Lula obtuvo el 51,79% de los votos, frente al 48,21% de Bolsonaro. La diferencia superó los 4,4 millones de sufragios, aunque el dirigente opositor insiste en cuestionar la legitimidad del escrutinio.
En su declaración, Bolsonaro agradeció a los presidentes Javier Milei y Donald Trump por el apoyo recibido durante su salida de Brasil. Además, rechazó que su partida constituyera una fuga y aseguró que tomó la decisión para preservar su actividad política. “No huí de Brasil, me fui por Brasil”, sostuvo, mientras denunciaba una presunta persecución judicial en su contra.
La derrota electoral y la salida de Brasil por Puerto Iguazú
La partida del senador se produjo después de que el juez Alexandre de Moraes, integrante del Supremo Tribunal Federal, ordenara la entrega de sus pasaportes. La medida estaba vinculada con investigaciones judiciales por presuntas irregularidades financieras. Aunque inicialmente había asegurado que cumpliría la disposición, Bolsonaro abandonó territorio brasileño antes de entregar la documentación.
El martes 27 de octubre cruzó hacia Argentina junto a su esposa y sus dos hijas. Según confirmó la Dirección Nacional de Migraciones, la familia ingresó a las 22.50 por el puente internacional Tancredo Neves, en Misiones. Posteriormente, abordó un avión privado en el aeropuerto de Puerto Iguazú, que despegó durante la madrugada del miércoles con destino a Guayaquil, Ecuador.
Desde allí, el grupo continuó hacia Miami, donde arribó durante la mañana del miércoles. La administración de Trump había anticipado que permitiría su ingreso a Estados Unidos. El recorrido quedó confirmado por las autoridades argentinas, después de una jornada marcada por versiones contradictorias sobre el paradero del dirigente brasileño.
La salida también generó cuestionamientos porque Bolsonaro tenía una restricción judicial para abandonar su país. Sin embargo, el senador aseguró que no existe una orden de detención en su contra. Además, calificó las investigaciones como una “cacería de brujas” destinada a impedir que continúe desarrollando su carrera política.
Acusaciones de fraude y una oposición dirigida desde el exterior
El principal cuestionamiento de Bolsonaro apunta a la decisión judicial que permitió extender dos horas la votación en determinados centros electorales. Según su interpretación, esa modificación favoreció a Lula y contribuyó a alterar el resultado. También denunció presuntos abusos de poder político y económico durante la campaña, aunque no presentó en su mensaje pruebas que permitan acreditar esas acusaciones.
La explicación del senador contrasta con los datos difundidos por la Justicia Electoral brasileña. El TSE informó que apenas 34.330 votos fueron emitidos después de las 17, una cantidad insuficiente para modificar la diferencia registrada entre ambos candidatos. Pese a ello, Bolsonaro sostuvo que existen motivos para reclamar la anulación de la fórmula encabezada por Lula y Geraldo Alckmin.
El dirigente también vinculó su situación con la de su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, condenado a 27 años de prisión por su participación en un intento de golpe de Estado. Según planteó, ambos enfrentan una persecución política impulsada desde las instituciones judiciales brasileñas.
Finalmente, el excandidato anunció que organizará desde Estados Unidos una estrategia para conducir a la oposición. Convocó a legisladores y gobernadores de su espacio a mantener la movilización por vías pacíficas y pidió respaldo internacional frente a lo que considera una deriva autoritaria del Gobierno brasileño.
“Salí de Brasil, pero no abandoné a los brasileños”, afirmó al anticipar que continuará disputando la legitimidad del resultado electoral. Su proclamación como supuesto ganador, sin embargo, no modifica el escrutinio oficial que confirmó la reelección de Lula da Silva para un nuevo mandato presidencial.

