Derrumbe en Parque Patricios: familias sin hogar ni respuestas

Angustia e incertidumbre tras el derrumbe en Parque Patricios

Vista del complejo Estación Buenos Aires tras el derrumbe

NewsITe

Vecinos del complejo habitacional Estación Buenos Aires, en el barrio porteño de Parque Patricios, relatan por estas horas un verdadero calvario: tras el derrumbe de una loza en el estacionamiento subterráneo, no pueden volver a sus departamentos y se encuentran alojados de manera provisoria en hoteles o en casas de familiares. Para muchos de ellos, ese edificio representaba la concreción de un anhelado acceso a la vivienda propia. “El sueño de mi casa está ahí adentro”, resume una de las damnificadas.

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Anahí, una de las vecinas afectadas, contó que la mañana del siniestro escuchó “un estruendo muy fuerte” que al principio confundió con un trueno. Sus perros se asustaron, su marido sintió un hormigueo en el piso y, al asomarse al balcón, se encontraron con una escena desoladora: un enorme cráter donde antes había patio y cochera. “Parecía que había explotado una bomba en el medio de nuestro patio”, describió en diálogo con Radio Rivadavia.

La mujer relató que solo tuvieron tiempo de tomar una campera y salir con sus mascotas en plena mañana fría. Recién al mediodía pudieron reingresar unos minutos para retirar algunas pertenencias básicas. Desde entonces, su vida transcurre entre la angustia, la falta de información y la espera de definiciones oficiales sobre el futuro del edificio y de sus hogares.

Según los testimonios, el Gobierno de la Ciudad se comprometió a otorgar certificados para que los afectados puedan alojarse en hoteles de forma momentánea. Sin embargo, el horizonte es difuso: “Vamos a estar en los hoteles hasta el lunes a las 11”, explicó Anahí, quien reclama precisiones sobre los pasos a seguir. También señaló que una apoderada de la empresa Constructora Sudamericana S.A. (COSUD) se presentó una sola vez en el lugar.

Reclamos previos y denuncias por filtraciones

Los vecinos sostienen que el derrumbe no fue un hecho imprevisible. Denuncian que desde hace tiempo alertaban sobre filtraciones de agua en la cochera y problemas estructurales. “Se filtraba agua por toda la cochera y los autos estaban mojados”, afirmó Anahí, que responsabiliza a la constructora y asegura que la empresa “sabía de esto”.

Anabella Pavia, otra de las damnificadas, contó que vive en el complejo desde hace cinco años y fue una de las primeras en mudarse. Explicó que el consorcio atravesó dos administraciones y que, desde hace tiempo, los vecinos enviaban cartas documento tanto a la administración como a la constructora para reclamar por las fallas. “Ya veníamos con reclamos, estábamos en obra”, indicó, y detalló que hay videos que muestran cómo el patio se convertía en “una pileta cuando llovía”.

La gravedad de la situación llevó a algunos residentes a comparar lo ocurrido con tragedias pasadas. “Toda la gente con la que hablamos lo comparan con Cromañón y la única diferencia es que no había gente abajo”, señaló Pavia, graficando el nivel de preocupación por las posibles consecuencias si el derrumbe se hubiera producido en otro momento del día.

Hoteles, falta de ropa y vida en pausa

Otro de los vecinos afectados, alojado en el Hotel Américas, contó a Splendid AM 990 que el lugar tiene comodidades básicas, pero la experiencia de desarraigo pesa más que cualquier confort. Allí conviven mamás con chicos y personas mayores, todas obligadas a abandonar de un momento a otro su rutina y sus hogares.

El vecino describió dificultades cotidianas que se suman a la incertidumbre estructural: la ropa limpia empieza a escasear, ya que la mayoría salió de urgencia solo con lo puesto. El servicio de lavandería del hotel no está habilitado y la alimentación también es limitada, con un menú de apenas tres platos posibles hasta el lunes y una sola bebida incluida por comida. “Se nos está acabando la poca ropa limpia”, remarcó.

Mientras esperan peritajes, dictámenes oficiales y eventuales definiciones judiciales, las familias de Estación Buenos Aires sienten que su vida quedó suspendida entre bolsos improvisados y habitaciones de hotel. Exigen respuestas concretas sobre la seguridad del edificio, la reparación de los daños y la responsabilidad de la constructora y de las autoridades, a la vez que intentan no perder de vista aquello que hoy sienten en riesgo: el derecho básico a una vivienda segura y digna.

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