‘Sara Pink’ contó a Diarias, las imágenes más pedidas por ellas luego de la Copa del Mundo, y sobre otras representaciones también. Además se refirió a cómo avanza el universo del tattoo en materia de género, y su historia personal vinculada al arte en la propia piel. Se trata en definitiva, de una expresión de subjetividades, identidades y culturas.

Rocío Vega
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Los tatuajes datan al menos de hace 5000 años. Se desarrollaron con diversas motivaciones: rituales, jerárquicas, estéticas, entre otras. En occidente, el mundo del tatuaje ha tenido una connotación de masculinidad hasta por lo menos un tiempo atrás. En el camino de la equidad de género, en este sentido también se está avanzando. Diarias dialogó con ‘Sara Pink’ sobre su arte en la piel y como cada vez más mujeres imprimen diseños en sus cuerpos. Los vinculados al Mundial del Fútbol y la Copa que obtuvo la selección argentina, están en auge.
“Desde que terminó el Mundial hice más de 40 tatuajes relacionados. Algunas personas han venido en grupo o por promesas que hicieron en el momento del partido. Hasta ocho personas juntas vinieron un día, e incluso se hicieron el mismo. Madres, hermanas, chicas que era el primer tatuaje y eligieron diseños sobre la Copa. Padre e hija, también. Contrario a lo que se podría suponer, en cuanto al fútbol, está pareja la demanda entre varones y mujeres. Al ser mujer también tengo muchas clientas mujeres por una cuestión de confianza seguramente”, indicó.
Diseños
Los diseños deportivos más pedidos en este momento son: copas, estrellas, fechas, Messi, el sol de la bandera o círculos con sus colores, Maradona, el escudo de la AFA, el 5 de copas, frases. Las piernas y los brazos son las partes del cuerpo donde más se aplican. Los tintes del color van en crecimiento.

“Hay muchas mujeres que se tatúan más de grandes. Piden mucho los nombres de los hijos y nietos. También flores, pulseras, tobilleras, mandalas. En el pecho, en el hombro, en la cadera. Algunas tapan cicatrices, nombres que ya no son parte de su vida, corrigen tatuajes viejos”, detalló.
“Crece, aunque no es 50 y 50”
En cuanto a este arte y los grupos de tatuadores y tatuadoras, señaló: “En los grupos de convenciones –por ejemplo- a veces hay 50 varones y dos mujeres. Ahora hay varias chicas, aunque no es 50 y 50”.
Sobre sus comienzos en esta actividad, Sara contó: “Siempre dibujé de chica y de más grande me gustó tatuarme. Hace unos siete años, de a poco empecé a investigar y consultar con colegas. Como tenía una profesión, soy Profesora de Música, me iba comprando cosas. Arranqué de a poco, en mi casa, con gente conocida y fue creciendo hasta tener un local. Es lo que me gusta hacer, mientras pueda, lo voy a hacer”.

“Siempre dibujé de chica y de más grande me gustó tatuarme. Hace unos siete años, de a poco fui creciendo en esto hasta tener un local. Es lo que me gusta hacer, mientras pueda, lo voy a hacer”.
Sara Pink.
“No me fue difícil ingresar a este mundo porque siempre he desarrollado actividades más relacionadas a las masculinidades. En las bandas de rock y en el deporte al que me dedico (crossfit), hay mayoría de varones. Ahora, las chicas que conozco están creciendo, con locales y participación en eventos”.
Lugares simbólicos y nuevas narrativas
Los cuerpos no son solo una existencia corpórea. No son un objeto de consumo. Tampoco son ‘opinables’.
Los tatuajes están relacionados a subjetividades, identidades, culturas, en muchos casos a exteriorización de la realidad interna.
A veces son un lugar simbólico de rebelión, resistencia y transformación dentro de un sistema patriarcal que promueve la cosificación del cuerpo de las mujeres.
Este arte a través de la tinta en la piel, en ocasiones resignifica lo femenino, habilita nuevas narrativas y visibiliza a muchas tatuadoras.



