La producción brasileña se posiciona entre las más vistas y, lejos de la ciencia ficción, relata un hecho ocurrido hace casi 40 años.

Netflix incorporó a su catálogo la miniserie “Emergencia radiactiva”, una producción que reconstruye uno de los accidentes más graves en la historia de Brasil. En sus primeros días en la plataforma, la serie se ubicó entre los contenidos más vistos hasta alcanzar el top 10.
La producción, dirigida por Fernando Coimbra, cuenta con cinco episodios y desarrolla la historia a partir de la pérdida de material radiactivo cesio-137. La trama muestra las consecuencias que tuvo el hecho en la ciudad de Goiânia y cómo la manipulación de una máquina de radioterapia impactó en la población.
De acuerdo a lo consignado por Tudum, la serie “entrelaza múltiples puntos de vista para ofrecer al público una visión completa de los tres meses y medio de terror provocados por un simple robo, y de los esfuerzos titánicos de las comunidades científicas y médicas de Brasil para restablecer la seguridad pública”.
El accidente que marcó a Brasil
El episodio ocurrió en 1987 en Goiânia, en el estado de Goiás, cuando dos personas que recolectaban basura ingresaron a una clínica abandonada y encontraron una máquina de radioterapia en mal estado. Sin conocer su funcionamiento ni los riesgos, desarmaron el equipo y se lo llevaron.
Con la intención de vender los restos, desmantelaron la estructura y hallaron un cilindro con un líquido azul brillante. Se trataba de cesio-137, un material radiactivo altamente peligroso para la salud humana.
En los días siguientes, los jóvenes manipularon la sustancia y la compartieron con otras personas del entorno, lo que provocó la exposición de vecinos y familiares. Los efectos comenzaron a manifestarse rápidamente, aunque en un primer momento no se identificó la causa.
La situación comenzó a esclarecerse cuando la esposa de un chatarrero relacionó el líquido con los síntomas de malestar y consultó a un centro médico, luego de notar problemas de salud en su entorno.
A partir de allí, intervino el físico Walter Mendes Ferreira, quien colaboró en la investigación para identificar el origen de la contaminación. También participó la Comisión Brasileña de Energía Nuclear, que realizó estudios a unas 110.000 personas.
Como resultado del accidente, 250 personas resultaron afectadas por la radiación y cuatro murieron.
El caso fue catalogado como el peor accidente radiactivo fuera de una planta nuclear y uno de los más graves después del ocurrido en Chernóbil, en Ucrania.
La Justicia sancionó a cinco personas por el abandono de la máquina en la clínica, con penas de tres años y medio de prisión, que fueron cumplidas mediante trabajos comunitarios.

