Artana respaldó el rumbo fiscal, pero marcó puntos débiles del plan oficial

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El economista jefe de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL), Daniel Artana, evaluó las pautas centrales del Presupuesto 2027 presentado por el Gobierno nacional y consideró que, en términos generales, las proyecciones macroeconómicas son “más razonables” que las de ejercicios anteriores. De todos modos, advirtió que las metas de inflación y crecimiento siguen ubicadas en un terreno “algo optimista” frente al complicado escenario que atraviesa la economía argentina.
Artana recordó que el presupuesto vigente había proyectado una expansión del Producto Interno Bruto (PIB) del 5% y una inflación anual del 10%, supuestos que quedaron lejos de la dinámica real de precios y actividad. En este nuevo esquema, el economista observa una corrección de esas cifras, aunque insiste en que el margen de incertidumbre sigue siendo alto, en particular por la inestabilidad de los precios relativos y las tensiones políticas que pueden condicionar la aplicación del ajuste.
Uno de los puntos que el especialista valoró especialmente es la decisión del oficialismo de insistir con el superávit fiscal primario como eje de la consolidación de las cuentas públicas. “Es la marca registrada de esta administración”, sostuvo en declaraciones radiales a Splendid AM 990, al remarcar que el control del gasto es una señal clave para estabilizar la macroeconomía y recuperar la confianza de los mercados.
Ajuste del gasto y rechazo a los planes de expansión electoral
En la llamada “Ley de leyes”, el Poder Ejecutivo ratificó la continuidad de la política de contención del gasto público que viene aplicando desde que asumió en 2023. Para Artana, se trata de una estrategia que se distancia de los denominados “planes platita” impulsados en otros períodos electorales, cuando se utilizó el gasto para apuntalar el consumo en el corto plazo a costa de mayor inflación.
“El último Plan Platita terminó en una inflación del 12% mensual, pan para hoy y hambre para mañana”, recordó el economista, al destacar que la actual administración libertaria no parece dispuesta a repetir recetas que, según su mirada, erosionaron el poder adquisitivo de los salarios y complicaron la sostenibilidad de las cuentas fiscales.
Inversión en obra pública y tensiones con las provincias
El Presupuesto 2027 contempla una cartera de 435 obras públicas a nivel nacional, que incluye proyectos de rutas, trenes, represas, hospitales y edificios en distintas jurisdicciones. Para financiar ese paquete de infraestructura se prevé una partida de $1,3 billones, cifra que representa el 0,7% del total del presupuesto proyectado en $202,1 billones. Se trata de un nivel de inversión acotado en comparación con otros años, pero coherente con la decisión de priorizar el equilibrio fiscal.
Aun así, Artana consideró que el Gobierno “podría haber intentado negociar” con los gobernadores un esquema más amplio de infraestructura, con metas y financiamiento acordados políticamente, lo que podría haber facilitado la ejecución y el respaldo legislativo del presupuesto. Según el economista, el margen de maniobra para avanzar en ese tipo de acuerdos se va achicando a medida que se aproxima la fecha de aprobación de la norma en el Congreso.
“La intención de seguir manteniendo el superávit fiscal primario es importante. Es la marca registrada de esta administración”, señaló Daniel Artana, economista jefe de FIEL.
De cara a 2027, el desafío central para el Gobierno será combinar la disciplina fiscal con señales de recuperación sostenible de la actividad y el empleo. De cumplirse las proyecciones más moderadas del nuevo presupuesto, el país podría empezar a transitar un sendero de menor inflación y crecimiento gradual; si, por el contrario, las variables se desvían de lo previsto, el oficialismo deberá recalibrar su estrategia sin perder el ancla del equilibrio de las cuentas públicas.

