Investigan un narco-búnker manejado desde la cárcel de Piñero

NewsITe
Dos internos alojados en la Unidad Penitenciaria N.º 11 de Piñero, en la provincia de Santa Fe, fueron imputados por administrar un presunto búnker de drogas dentro del penal. Uno de ellos es Axel Herrera, acusado por el crimen del chofer de la línea K, Marcos Daloia, asesinado en marzo de 2024 en Rosario.
De acuerdo con la investigación de la Fiscalía N.º 2 de Rosario, Herrera y otro recluso identificado como Ezequiel Romero habrían organizado un sistema de venta de estupefacientes entre la población carcelaria. El esquema incluía el ingreso de droga al penal y el cobro de deudas a familiares de otros internos.
Según trascendió en medios locales, los dos presos contaban con la colaboración de al menos tres mujeres en libertad, encargadas de conseguir la sustancia, ingresar los estupefacientes al establecimiento y presionar por el pago de lo adeudado. Las maniobras se habrían extendido entre abril y septiembre de este año.
Imputaciones y medidas judiciales
En la causa fueron imputadas Yamila R., pareja de otro preso, y Natalia G., novia de Romero. La fiscal del caso, Brenda Debiasi, sostuvo en la audiencia que ambas integraban una estructura que operaba dentro y fuera del penal para la comercialización de drogas, junto a otras personas aún no identificadas.
De acuerdo con la acusación, Yamila R. sería quien abastecía de estupefacientes a Natalia G. y a la madre de Herrera, con el objetivo de que la droga ingresara a la cárcel de Piñero. La progenitora del joven acusado por el homicidio de Daloia, sin embargo, no fue formalmente acusada hasta el momento.
La jueza de primera instancia, de apellido Granato, dictó la prisión preventiva por el plazo de la ley para Natalia G., mientras que otorgó la libertad a Yamila R. bajo medidas alternativas, que incluyen restricciones y controles judiciales.
Amenazas y peritajes en curso
La investigación se profundizó luego de que familiares de otros reclusos denunciaran amenazas y aprietes vinculados al cobro de deudas generadas por el tráfico de drogas dentro de la unidad penitenciaria. Estas situaciones habrían sido protagonizadas por las mujeres señaladas como parte de la organización.
Ante estas denuncias, la fiscal Debiasi ordenó el análisis de teléfonos celulares secuestrados en el marco de la causa y el levantamiento del secreto bancario para rastrear posibles movimientos de dinero compatibles con la venta de estupefacientes. Los resultados de esas pericias serán clave para determinar el rol de cada uno de los involucrados.
El trasfondo: el crimen del chofer Marcos Daloia
Herrera, de 21 años, se encuentra detenido por su presunta participación en el homicidio de Marcos Daloia, chofer de la línea K del transporte urbano de Rosario. El trabajador fue atacado a balazos el 7 de marzo de 2024 mientras cumplía su recorrido y murió tres días después, hecho que conmocionó a la ciudad y reavivó el debate sobre la violencia narco en la región.
El caso Daloia motivó protestas de choferes y reclamos de mayor seguridad. La imputación ahora conocida contra Herrera, por supuestamente regentear un punto de venta de drogas dentro del penal, vuelve a poner bajo la lupa el rol de las cárceles santafesinas como posible espacio de coordinación de actividades delictivas.
- Dos presos imputados por organizar un búnker de drogas dentro de Piñero.
- Al menos dos mujeres acusadas de colaborar con el ingreso de estupefacientes.
- Denuncias de amenazas a familiares de internos por deudas ligadas al narcomenudeo.
La fiscal Brenda Debiasi sostuvo que la organización operó de manera sostenida entre abril y septiembre, dentro y fuera del penal de Piñero.
La causa continúa en investigación y no se descartan nuevas imputaciones a medida que avancen las pericias y se identifique a otros presuntos integrantes de la banda. El expediente se suma a una larga lista de causas que exponen la compleja relación entre el sistema penitenciario santafesino y el avance del delito organizado.

