La maniobra defensiva pretende emular acciones de comunicación y organización en un contexto lo más parecido posible al de una guerra.

Los días 4 y 5 de noviembre se desarrollará en todo el territorio cubano el Ejercicio Estratégico ‘Moncada 2026’, cuyo propósito es “continuar elevando el nivel de preparación y cohesión de los órganos de dirección y de mando, las tropas, el sistema defensivo territorial y la economía en todas las instancias para enfrentar cualquier variante de agresión” contra la nación, informó el Consejo de Defensa Nacional del país caribeño en un comunicado remitido a medios locales.
La entidad precisó asimismo que el viernes 6 de noviembre tendrá lugar el Día Nacional de la Defensa, en el que la población “participará en diversas tareas relacionadas con la preparación para la defensa”.
Prensa Latina detalla que ese ejercicio se concibe como “la forma superior y más compleja de la preparación de los jefes y órganos de dirección del país” y durante su desarrollo en el terreno, se ocupan puestos de dirección y de práctica, desde donde se intercambia información y se organiza “la cooperación en las condiciones más cercanas a la realidad de la guerra”.
Asimismo, aunque se trata de una práctica con tradición en la isla, el escenario este año se vislumbra más complejo en virtud del recrudecimiento del bloqueo impuesto por EE.UU. hace más de 60 años contra La Habana, con medidas de presión que incluyen un cerco energético, nuevas sanciones y amenazas constantes, en las que no se ha descartado el uso de la fuerza.
El cerco estadounidense contra Cuba
El pasado 29 de enero, Trump firmó una orden ejecutiva declarando una “emergencia nacional” ante la supuesta “amenaza inusual y extraordinaria” que, según la Casa Blanca, representa Cuba para la seguridad del país norteamericano y la región.
El documento acusa al Gobierno cubano de alinearse con “numerosos países hostiles”, de acoger a “grupos terroristas transnacionales” y de permitir el despliegue en la isla de “sofisticadas capacidades militares y de inteligencia” de Rusia y China.
A partir de entonces, EE.UU. ha arreciado el bloqueo económico y comercial impuesto a la isla desde hace más de seis décadas, con la aplicación de numerosas medidas coercitivas.
Adicionalmente, Washington anunció la imposición de aranceles a los países que vendan petróleo a la nación antillana, a lo que se suman amenazas de represalias contra aquellos que desatiendan la orden ejecutiva de la Casa Blanca.
La Habana ha rechazado sistemáticamente esas acusaciones y ha advertido que defenderá su integridad territorial.

