Cámaras externas e internas, puertas blindadas y sistemas de alarma con monitoreo son las opciones más frecuentes que las familias eligen para sentirse más protegidas ante cualquier eventualidad. Los especialistas sostienen que cada vez más gente se inclina por un sistema de automonitoreo para reducir costos fijos, mediante el cual las alertas llegan directamente al teléfono del usuario.

De la redacción de EL NORTE
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Ante la inseguridad que atenta contra la tranquilidad en el hogar, y con el fin de prevenir episodios de robo o vandalismo, cada vez más nicoleños deciden invertir en distintas herramientas para resguardarse ante cualquier eventualidad y proteger a sus familias.
Las más frecuentes son cámaras externas e internas, sistemas de alarma con monitoreo y puertas blindadas, lo cual, sin duda, implica un gasto a tener en cuenta.
Según sostienen desde empresas locales de seguridad electrónica, actualmente un kit de cuatro cámaras con sistema de grabación ronda los $500.000, incluyendo materiales e instalación, aunque el valor puede variar de acuerdo con las características del lugar y del equipamiento requerido.
Si se opta por la compra particular por unidad, en ventas online los precios varían desde los $32.999 para modelos básicos de interior hasta más de $180.000 para kits completos o domos de doble lente para exterior.
Otra opción que se busca es la de puertas blindadas o de seguridad para la vivienda, cuyos precios oscilan en el mercado entre $570.000 y más de $1.900.000, según el nivel de refuerzo, los materiales y si incluye herrajes o colocación.
Automonitoreo o monitoreo asistido
Especialistas sostienen que cada vez más gente se inclina por un sistema de automonitoreo para reducir costos fijos, mediante el cual las alertas llegan directamente al teléfono del usuario.
“En el caso de los sistemas de alarma, una alternativa es el automonitoreo, con alertas que llegan directamente al celular del propietario. Esta modalidad permite reducir el costo mensual, pero implica que toda la respuesta ante un evento depende de que la persona vea la notificación, pueda atenderla en ese momento y tenga posibilidad de actuar”, detallan.
Esta alternativa fue creciendo en el último tiempo, en relación directa con el factor presupuestario, pero también con el acceso a las tecnologías en general, la conectividad permanente y la estabilidad de las conexiones.
Para quienes no tienen esa infraestructura, el monitoreo asistido incorpora una instancia adicional de seguridad: ante una activación de la alarma, la señal es recibida y gestionada por una central de monitoreo, independientemente de que el propietario se encuentre trabajando, durmiendo, viajando o, simplemente, no tenga acceso a su teléfono.
El procedimiento contempla el contacto con los referentes previamente establecidos y, cuando la situación lo requiere o no es posible establecer comunicación con ellos, se activa la solicitud de asistencia policial conforme al protocolo correspondiente.
Por eso, la principal diferencia no está solamente en recibir una alerta, sino en que exista alguien pendiente de esa señal y un procedimiento de respuesta ante un posible evento. En materia de seguridad, la alarma cumple una función preventiva y disuasoria, pero el monitoreo asistido agrega capacidad de respuesta. Actualmente, el abono mensual de un servicio de estas características se encuentra aproximadamente en los $48.000.

