Desde la aceptación del cargo hasta la aparición en el balcón, el ritual de transición papal dura cerca de 45 minutos y sigue un protocolo centenario.

Tras alcanzar la mayoría en el cónclave, el cardenal elegido debe aceptar formalmente el papado. Luego, selecciona el nombre pontificio con el que será conocido durante su mandato de Papa. Inmediatamente después, recibe las felicitaciones del resto de los cardenales.
A continuación, se dirige a un espacio privado del Vaticano conocido como la “habitación de las lágrimas”. Este lugar simboliza el momento íntimo en que el nuevo Papa asume la magnitud de su responsabilidad. Allí encuentra tres hábitos blancos de distinto talle y elige el que mejor le queda para vestirse como pontífice por primera vez.
El anuncio oficial desde el balcón de San Pedro
La elección se anuncia desde el balcón central de la Basílica de San Pedro. El encargado de hacerlo es el cardenal protodiácono, actualmente Dominique Mamberti. Con la frase en latín “Annuntio vobis gaudium magnum: habemus Papam” (Os anuncio con gran alegría: ¡tenemos Papa!), revela el nombre y la identidad del nuevo líder de la Iglesia.
Este momento suele generar confusión entre los fieles, ya que el anuncio se hace en latín. Pocos minutos después, el Papa electo aparece ante la multitud reunida en la Plaza de San Pedro y ofrece su primer mensaje como sucesor de San Pedro.
Un ritual de 45 minutos que conmueve al mundo
Desde que la fumata blanca indica que hubo elección hasta que el Papa se presenta públicamente, transcurren aproximadamente 45 minutos. En ese tiempo, se desarrollan una serie de pasos litúrgicos y protocolares. La secuencia mantiene en vilo a millones de personas que siguen el acontecimiento por televisión o en redes sociales, a la espera de conocer al nuevo pontífice.

