Discusión entre deportistas, un arma en la riñonera y un crimen sin resolver

NewsITe
La investigación por el homicidio de Gonzalo Andueza, profesor de boxeo asesinado en el barrio porteño de Colegiales, avanza sobre una hipótesis central: no se trató de un robo, sino de una pelea entre conocidos que terminó de la peor manera. El caso, que conmociona a la Ciudad de Buenos Aires, quedó en manos del fiscal Andrés Esteban Madrea, titular de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N° 14.
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El hecho ocurrió en la madrugada del domingo en una plaza ubicada en la intersección de Moldes y Aguilar, a metros del Parque Ferroviario Colegiales. Allí, Andueza recibió un disparo en el abdomen y, pese a ser trasladado de urgencia al Hospital Pirovano, murió horas más tarde a causa de la herida. La escena fue rápidamente cercada por personal policial y se recolectaron los primeros elementos de prueba.
De acuerdo con la reconstrucción preliminar, el profesor se había reunido esa noche con varios alumnos del gimnasio. Entre los presentes estaba el principal sospechoso, identificado como Ariel, quien también practica disciplinas de lucha. El grupo habría pasado primero por un bar en Palermo y, tiempo después, se trasladó hacia la zona del parque en Colegiales.
La relación entre la víctima y el detenido
Fuentes vinculadas a la causa señalaron que víctima y acusado se conocían y compartían un grupo de WhatsApp del gimnasio. Testigos indicaron que durante la noche hubo varias discusiones entre ambos, supuestamente por diferencias sobre las disciplinas que practicaban: uno defendía el boxeo y el otro las artes marciales.
Según los primeros testimonios, en el momento previo al crimen se produjo un nuevo altercado. En ese contexto, Ariel habría sacado un arma de fuego de su riñonera y le disparó a Andueza para luego darse a la fuga. El dato que más llama la atención a los investigadores es por qué el acusado llevaba un arma siendo que, por su formación en lucha, contaba con habilidades de defensa personal.
Tras el ataque, el sospechoso se habría ocultado en una vivienda que perteneció a su madre, ubicada a pocas cuadras de la escena del crimen. Horas después, ya durante el mediodía del domingo, intentó comunicarse con otro de los jóvenes que estuvo en la reunión para saber si Andueza seguía con vida, pero no obtuvo respuesta. En paralelo, en el grupo de WhatsApp comenzaron a circular mensajes que confirmaban la muerte del profesor.
La investigación: evidencia, peritajes y próximos pasos
La Policía de la Ciudad, a partir del análisis de cámaras de seguridad y testimonios, logró detener a Ariel cuando intentaba fugarse. El joven permanece alojado en una dependencia policial a disposición de la Justicia mientras se avanza con las distintas medidas de prueba.
- En la escena del hecho se secuestró una vaina servida, ya enviada a peritaje balístico. El informe se conocerá en aproximadamente 20 días.
- Se analizan las cámaras de seguridad de la zona para determinar con precisión los movimientos previos y posteriores al disparo.
- La fiscalía intenta establecer si existía un conflicto previo entre víctima y acusado que explique por qué el detenido salió armado esa noche.
“No fue un robo, se conocían”, remarcaron fuentes cercanas a la investigación, que apuntan a una discusión entre practicantes de deportes de combate como detonante del hecho.
Con el sospechoso detenido y la carátula de homicidio en curso, el fiscal Madrea buscará robustecer la acusación con peritajes, declaraciones ampliadas de testigos y el análisis de los intercambios en el grupo de WhatsApp. Mientras tanto, el entorno del profesor asesinado reclama justicia y espera que la causa esclarezca no solo cómo ocurrió el crimen, sino también por qué una disputa entre conocidos terminó en una tragedia evitable.

