Crimen de Daiana Almeida: una herida que no cierra

“SI HUBIESE SEGUIDO PRESO QUIZAS MI HIJA ESTARÍA VIVA”

Daiana Almeida fue asesinada el 7 de noviembre de 2019. Regresaba a casa luego de cumplir su turno como enfermera. No llegó. En el camino se cruzó con su femicida. Miguel Nievas, con frondosos antecedentes, debía estar preso pero el juez Sebastián Zubiri le dio la libertad. A pocos días de su cumpleaños número 37, su madre, en dialogo con EL NORTE expresó “me pregunto si quien lo liberó puede dormir tranquilo”.

De la redacción de EL NORTE
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El próximo 10 de septiembre Daiana Almeida cumpliría 37 años, pero un fatídico 7 de noviembre de 2019, cuando salía de cumplir su turno como enfermera, se cruzó con un asesino que debía estar preso. La interceptó, la condujo hasta un descampado, intentó abusar de ella, le robó y la mató. Fue detenido, juzgado y condenado a cadena perpetua.

Se trataba de Miguel Ángel Nievas, quien contaba con antecedentes penales por graves delitos. En 2012 había asesinado con un arma blanca- efectuando una herida mortal en el mismo lugar que la realizada a la joven- a Rubén Vivas en el barrio Moreno. Entre los años 2016 y 2018 había cometido reiterados hechos de violencia intrafamiliar. Además, en mayo de 2019 habría sido el autor de un abuso sexual con acceso carnal y en ese mismo año, poco antes del femicidio, fue denunciado por un intento de la misma índole, aunque la víctima logró escapar.

Al momento de cometer el crimen de Daiana, Nievas se encontraba en libertad condicional, pese a las señales de alerta emitidas por quienes describieron sus características de peligrosidad. El 19 de enero del año 2018 el juez Sebastián Zubiri, a cargo del Juzgado Correccional, habría considerado –pese a los informes negativos del Servicio Penitenciario Bonaerense- que Nievas estaba apto para acceder al beneficio de la libertad condicional.

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El testimonio de la mamá de la joven

En los próximos días se cumplen también 5 años desde la sentencia que condenó a Nievas a prisión perpetua. En dialogo con EL NORTE, Silvia Gareca -mamá de Daiana- describió a la joven, se refirió a la Justicia y manifestó un especial pedido en pos de los familiares de otras víctimas. “Daiana era luminosa, su sonrisa sigue irradiando luz. Desde las imágenes sus ojos hablan. Fue ejemplar como hija, como persona, como profesional. Cada vez que alguien que la conoció me habla de ella es como una caricia al alma. El 10 de setiembre cumpliría 37 años, sigue viva entre nosotros. Brilló entre nosotros como ahora brilla en el cielo”, manifestó Silvia Gareca.

En cuanto al desempeño de la Justicia respecto del caso de su hija, la mujer explicó que diferencia claramente dos momentos, el anterior y el posterior al hecho. “Después que pasó lo de Daiana me sentí muy acompañada por la gente de San Nicolás, por los medios, por el fiscal Ariel Tempo que trabajó mucho, que me mantuvo siempre al tanto de la causa y por los jueces que le dieron al homicida una condena ejemplar. En cuanto al desempeño anterior de la Justicia no me puedo explicar cómo con los antecedentes que el asesino tenía por homicidio e incluso por abuso, el juez Zubiri le haya dado libertad condicional. Todos los antecedentes mostraban la misma conducta, la misma metodología. Lo liberaron mal y después tampoco hubo seguimiento. El juez tendría que haberse puesto en los zapatos de las víctimas. Cuando no les toca no saben lo que es el dolor de un padre que perdió a su hijo. Me pregunto si quien libera a esta clase de personas puede dormir tranquilo. No puedo dejar de pensar en que si no lo hubiesen liberado quizás mi hija estaría viva”, reflexionó Silvia. 

Respecto del presente, la madre de Daiana manifestó: “El dolor no cesa, nos caemos y nos volvemos a levantar. Pido que no se olviden de Dai, pero también pido porque en este momento hay muchas familias que están esperando justicia, que las autoridades y los jueces hagan lo que tienen que hacer, que quien comete un delito lo pague, que las condenas se cumplan. Cuando los delitos son graves que no haya segundas oportunidades, a las víctimas no se las dan. A Daiana su agresor no le dio la oportunidad de seguir viviendo. Ojalá que todos los familiares de las victimas tengan justicia para que puedan aliviar su dolor” concluyó Silvia Gareca, mamá de Daiana Almeida.

Los hechos

El día anterior al de su desaparición, en horas de la tarde, la joven había ido a trabajar al Hospital San Felipe, completó su horario hasta la medianoche, se subió a la moto y emprendió el retorno rumbo a su casa.

Miguel Ángel Nievas, un convicto con múltiples y graves antecedentes que había sido liberado poco antes, estuvo ese mismo día trabajando como albañil en una obra en construcción situada enfrente de la entrada de la guardia del centro de salud. Conforme a lo reconstruido durante el juicio realizado en 2021, allí habría marcado a su víctima.

La siguió en moto, la alcanzó en avenida Moreno y a partir de ahí comenzó a circular detrás de ella. Ambos rodados fueron tomados por las cámaras de seguridad de una vivienda. Daiana llegó a la esquina de su casa, pero no alcanzó a entrar o descender de su moto. Nievas, se le acercó, la intimidó y la condujo hasta un lugar descampado. Allí intentó abusarla. Daiana se defendió, lo rasguñó en la mano y en el hombro izquierdo. Nievas la mató y huyó robándole el teléfono celular y el reloj.

La familia de la joven al ver que no regresaba radicó la denuncia. Se montó un operativo policial que culminó con el hallazgo del cuerpo alrededor de las 8 de la tarde-noche del 7 de noviembre de 2019.

Además de las cámaras de seguridad y de los testigos que declararon en el juicio, el fiscal Tempo y el tribunal tuvieron en cuenta que el reloj de la víctima fue encontrado arriba de la heladera del imputado y que la sangre hallada en su pantalón era de Daiana.

El fallo del Tribunal Oral en lo Criminal 2 condenó a Miguel Ángel Nievas por el delito de homicidio triplemente calificado: femicidio, homicidio criminis causa, robo, privación ilegal de la libertad agravada y abuso sexual agravado por el uso de armas.

La sentencia había generado gran expectativa por tratarse de un femicidio que conmocionó a los nicoleños y que trascendió a nivel nacional: por la brutalidad del hecho y por los beneficios de libertad condicional que tuvo el imputado, previo al asesinato de la joven enfermera.

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