Quince días sin actividad legislativa frenan el debate de leyes sensibles

NewsITe
El Congreso de la Nación inicia este lunes un receso de invierno de quince días que dejará en pausa una agenda cargada de proyectos sensibles para el Gobierno y la oposición. La falta de actividad en ambas cámaras demorará, al menos hasta agosto, el tratamiento de la reforma electoral, la ley de propiedad privada, el régimen de zonas frías y un paquete de iniciativas económicas y sociales que el oficialismo considera prioritarias.
Si bien el receso está formalmente previsto para el personal legislativo —que cuenta con quince días en julio y un mes en enero—, en la práctica también es aprovechado por diputados y senadores, lo que paraliza por completo la actividad parlamentaria.
Un oficialismo obligado a negociar
Durante las sesiones extraordinarias, La Libertad Avanza (LLA) logró avanzar con reformas de alto impacto, como cambios en la legislación laboral, el régimen penal juvenil, la llamada ley de Inocencia Fiscal y el Presupuesto. Sin embargo, desde marzo enfrenta serias dificultades para reunir mayorías estables y aprobar nuevos proyectos, en un Congreso fragmentado y con aliados condicionados.
En los últimos meses se sancionaron iniciativas como la ley de Glaciares y el acuerdo para el pago a los fondos buitre, y se dio media sanción en Diputados al Súper RIGI —un esquema de incentivos para grandes inversiones— y a la nueva ley de Zonas Frías. Esta última, que redefine los subsidios al gas, enfrenta una fuerte resistencia de los bloques dialoguistas, en particular de la UCR, que advierten por el posible impacto tarifario en amplias regiones del país.
Reforma electoral: PASO en la mira
Entre los proyectos más sensibles figura la reforma electoral, frenada en el Senado. La iniciativa, enviada en abril, propone eliminar las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) y, en caso de lograrse un acuerdo político, habilitar un sistema de colectoras. Hasta el momento solo se realizó una reunión de comisión, sin dictamen, por falta de consensos.
El jefe de Gabinete, Diego Santilli, busca el respaldo de los gobernadores, mientras que la jefa del bloque oficialista en el Senado, Patricia Bullrich, intenta sumar a los espacios dialoguistas. El objetivo es alcanzar los 37 votos necesarios para su aprobación, algo que hoy está lejos: LLA cuenta con 21 senadores y necesita 16 adhesiones más para avanzar con la eliminación de las PASO de cara a las presidenciales de 2027.
Leyes económicas, sociales y la disputa por la tierra
En paralelo, el Senado tiene pendiente el tratamiento del Súper RIGI, la nueva ley de Zonas Frías, la reforma de la Ley General de Sociedades y el proyecto de Propiedad Privada. Este último ya fue postergado en cuatro oportunidades por la falta de acuerdo en torno a la extranjerización de tierras y otros puntos sensibles. Aunque el oficialismo consiguió un dictamen de mayoría, las modificaciones introducidas no conforman ni a sus aliados ni a parte del propio Gobierno.
La agenda oficial también incluye cambios en la ley de salud mental —cuyo debate en comisión concluyó, aunque aún no hay dictamen—, proyectos para combatir la ludopatía, una reforma de la ley de discapacidad y la derogación de la ley de Etiquetado Frontal, cuestionada por sectores empresariales y defendida por organizaciones de salud.
Diputados: lobby, blanqueo y financiamiento universitario
Al regresar del receso, la Cámara de Diputados deberá retomar la discusión de la ley de Lobby, que busca transparentar la relación entre funcionarios y grupos de interés, y el proyecto de reforma de la ley de Inocencia Fiscal. Esta última iniciativa apunta a ampliar la adhesión al Régimen Simplificado de Ganancias y facilitar la incorporación de dólares hoy fuera del sistema financiero.
El Gobierno propone eliminar los topes patrimoniales para permitir que contribuyentes de mayor capacidad económica ingresen al régimen, con la expectativa de un blanqueo más amplio. También figura en carpeta, aunque sin fecha definida, la reforma de la ley de financiamiento universitario, eje de tensión con rectores y sectores académicos que reclaman previsibilidad presupuestaria.
Con un Congreso en pausa por el receso invernal, el mes de agosto se perfila como un test clave para medir la capacidad del oficialismo de tejer acuerdos y sacar adelante su agenda legislativa.
Mientras tanto, los próximos quince días serán utilizados por la Mesa Política del Gobierno, encabezada por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, para intentar cerrar entendimientos con los bloques dialoguistas. El resultado de esas negociaciones definirá si, a la vuelta de las vacaciones, el Congreso recupera ritmo o si la parálisis se prolonga en un año atravesado por la incertidumbre económica y política.

