El plan de operación y rehabilitación para la joven promesa xeneize

NewsITe
Boca Juniors recibió un golpe inesperado con la confirmación de la fractura de peroné derecho del mediocampista ofensivo Tomás Aranda, de apenas 19 años. La lesión no solo afecta al cuerpo técnico encabezado por Rodolfo Arruabarrena, que lo considera una pieza clave, sino también a la dirigencia y a los hinchas, en plena pelea por la Copa Sudamericana, la Copa Argentina y el Torneo Clausura.
Consultado por Agencia Noticias Argentinas, el deportólogo de la UBA Néstor Debbag (MN 51.320) detalló en qué consiste la lesión y cómo será el proceso que deberá atravesar el juvenil. Según explicó, Aranda presenta una fractura del peroné, el hueso ubicado en la cara externa del tobillo, acompañada por una lesión en la membrana ligamentaria interósea que une la tibia con el peroné, estructura clave para la estabilidad de la articulación.
Ante este cuadro, el especialista sostuvo que existen dos grandes caminos terapéuticos posibles. En los casos más leves se opta por un tratamiento conservador, con inmovilización del tobillo mediante una bota Walker o yeso, siempre que la fractura sea mínima y no presente desplazamiento. Sin embargo, en futbolistas profesionales como Aranda, lo más frecuente es recurrir a la cirugía para asegurar una correcta consolidación y reducir los plazos de recuperación.
Cirugía, placas y tiempos de vuelta a las canchas
Cuando la lesión es más grave, se indica una intervención quirúrgica en la que se coloca una placa fijada con tornillos para estabilizar el hueso y reparar las estructuras ligamentarias comprometidas. Debbag remarcó que este tipo de procedimientos es hoy el estándar en el alto rendimiento, ya que ofrece una mayor seguridad estructural y acelera los tiempos de retorno a la competencia.
Respecto de los plazos, el deportólogo estimó que el mediocampista necesitará al menos tres meses para volver a competir en plenitud. “Alrededor del mes y medio o dos meses va a poder caminar con normalidad, pero para sostener el ritmo que exige el fútbol profesional se requieren, como mínimo, 90 días entre cirugía, rehabilitación y puesta a punto”, señaló.
Rehabilitación, secuelas y el rol clave de la cabeza
- Primeras semanas: reposo, sin apoyar el pie, uso de muletas y bota ortopédica.
- Trabajo físico: mantenimiento del tren superior, isquiotibiales y cuádriceps para evitar pérdida de masa muscular.
- Rehabilitación progresiva: inicio precoz de kinesiología y fisioterapia, hidroterapia, ejercicios en gimnasio y, finalmente, tareas de campo.
De acuerdo con Debbag, las secuelas postoperatorias son poco probables, más aún en un club como Boca, que trabaja con equipos médicos especializados en medicina deportiva. El margen de éxito, afirmó, ronda el 99,9%, lo que permite recuperar por completo la funcionalidad del tobillo y la estabilidad necesaria para competir al máximo nivel.
“La contención psicológica desde el inicio es clave para manejar la frustración y la ansiedad, y sostener la motivación durante toda la rehabilitación”, advirtió el especialista.
En ese sentido, el aspecto emocional aparece como un eje tan importante como el físico. Con Boca aún en carrera en tres competencias y con el joven surgido de Ciudadela apuntado como una de las grandes promesas del plantel, el club deberá acompañarlo de cerca para que pueda atravesar el proceso y regresar a las canchas en las mejores condiciones posibles.

