Franco Colapinto se prepara para otro desafío en Monza

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El piloto argentino Franco Colapinto, integrante del equipo Alpine de Fórmula 1, afrontará este fin de semana una nueva presentación en el Gran Premio de Italia, una de las fechas clásicas del calendario mundial y la número trece de la temporada. La cita será en el emblemático Autódromo Nacional de Monza, conocido en todo el ambiente como el “Templo de la Velocidad”.
Ubicado cerca de Milán, el trazado italiano se caracteriza por sus largas rectas y frenadas exigentes, lo que lo convierte en uno de los escenarios más veloces del campeonato. El circuito tiene una extensión de 5,793 kilómetros y está compuesto por 11 curvas, donde los autos alcanzan velocidades máximas que superan con facilidad los 330 km/h gracias a una configuración de baja carga aerodinámica.
Colapinto ya sabe lo que es girar a fondo en Monza: este año tuvo allí su debut absoluto en la Fórmula 1, donde completó un sólido trabajo y terminó en el duodécimo puesto, mostrándose competitivo y consistente en uno de los trazados más exigentes del mundo. En la temporada anterior, cuando todavía transitaba sus primeras experiencias en la categoría, había finalizado en el decimoséptimo lugar.
Cómo es una vuelta al Gran Premio de Italia
Una vuelta rápida en Monza comienza en la recta principal, donde los pilotos llegan al final con el DRS abierto y deben frenar con extrema precisión para negociar la primera chicana, la Variante del Rettifilo. De allí se encaran curvas rápidas y cambios de dirección que exigen gran estabilidad del auto y mucha confianza del piloto.
Luego aparece la Variante della Roggia y la zona de las curvas de Lesmo, donde es clave no perder tracción para encarar con buena velocidad el tramo que conduce a la Variante Ascari. Ese sector mixto combina curvas veloces y exige un equilibrio fino entre la velocidad punta y el agarre en apoyo.
- Rectas largas que exigen motores potentes y baja resistencia aerodinámica.
- Frenadas fuertes, donde los pilotos pueden superar los 5G de desaceleración.
- Curvas rápidas que ponen a prueba el talento y la templanza de cada corredor.
- Posibilidades claras de sobrepaso en las chicanas y al final de las rectas con DRS.
Monza es considerado el “Templo de la Velocidad” por su diseño casi plano, sus rectas extensas y el promedio de velocidad por vuelta, de los más altos de la Fórmula 1.
Con ese escenario, Colapinto buscará aprovechar la experiencia ya acumulada en el circuito para dar otro paso adelante dentro de la máxima categoría del automovilismo mundial. El público argentino seguirá de cerca cada vuelta en el histórico autódromo italiano, donde el joven piloto intentará consolidar su crecimiento en la élite de la Fórmula 1.

