“Como es propio de un día de fiesta patronal, nos alegramos porque Jesús mismo con San Cayetano nos está llamando a ser felices, a ser santos. Y cuando hay fiesta nunca hay desentendimiento de la realidad, sino que en la fiesta recobramos fuerzas para esa realidad que muchas veces se vuelve angustiante o triste”, destacó en su homilía el padre Marcos Luján. Innumerables son las historias que hay detrás de cada peregrino que se acerca a San Cayetano. Pero, aunque diferentes, todas tienen el denominador común de la fe y la esperanza.

De la Redacción de EL NORTE
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Entre variadas misas distribuidas durante toda la jornada de ayer, el epicentro de la Fiesta de San Cayetano en nuestra ciudad fue a las 15.00, cuando cientos de fieles acompañaron y veneraron la figura del Santo Patrono en una emotiva procesión por las inmediaciones de la Parroquia, a pasos del Santuario de la Virgen María. Ofreciendo oraciones, agradecimientos y pedidos, el movimiento de fe se replicó en todo el país, como ocurre cada 7 de agosto.
Al regresar a la parroquia tuvo lugar la misa central, a cargo del padre Marcos Luján, quien en su homilía destacó: “Si somos peregrinos, no solo necesitamos tener lista la vestidura, sino también reconocer el auténtico pan, el cotidiano que pedimos en el Padre Nuestro, pero también el pan que nos da vida Jesús. Y por Jesús el pan que necesitamos todos cuantos caminamos por este mundo. Y si es el patrono también del trabajo, el trabajo es esa luz como la lámpara encendida, tantas veces apeligrando, tantas otras necesitadas de hermanos que favorezcan para que esa luz del trabajo siga vigente. Qué importante entonces que la fe que hoy nos ha convocado se alimente así, con el pan y el trabajo. La fe de todos nos sostiene también a cada uno para caminar juntos. (…) Jesús mismo ahora se ha hecho servidor nuestro, para que tengamos vida en abundancia. Como es propio de un día de fiesta patronal, nos alegramos porque Jesús mismo, con San Cayetano, nos está llamando a ser felices, a ser santos. Y cuando hay fiesta nunca hay desentendimiento de la realidad, sino que en la fiesta recobramos fuerzas para esa realidad que muchas veces se vuelve angustiante o triste. Todo lo que hoy vamos viviendo acrecienta nuestra fe, siendo peregrinos y capaces de iluminar. Recemos junto a San Cayetano, por nuestra patria, por nuestra ciudad, por cada uno de los que más sufren y aquellos que más necesitan del pan y del trabajo”.
Las voces de la fe
Innumerables son las historias que hay detrás de cada peregrino que se acerca a San Cayetano. Pero, aunque diferentes, todas tienen el denominador común de la fe y la esperanza.
“Este año me tocó venir sola porque falleció mi esposo. Vengo siempre, pero nada más que a dar gracias por el trabajo que tienen mis hijos, no vengo a pedir nada. También traigo para ayudar a los demás”, comentó Adriana, de zona centro.
Mientras que, sentada frente al ingreso de la Parroquia, Zulma no bajaba los brazos haciendo frente a otra realidad, signada por la incansable lucha contra una enfermedad oncológica que actualmente la aqueja. “Hace años que vengo a San Cayetano, que para mí es el refugio de los pobres como lo es el cura Brochero, porque es de la providencia. Siempre le pido que me ayude a tener trabajo. Siempre que le pedí me concedió. Ahora estoy con un tratamiento oncológico, que por la pandemia empeoró un poco. A la noche tengo muchas apneas que de día puedo controlar, pero dormida no, por lo que necesito un medidor de flujo respiratorio y estoy juntando los fondos para eso, que cuesta 45.000 pesos. Preparé estampitas con una medallita de San Cayetano y un pancito que ofrezco pidiendo una colaboración. Muchas veces el padre me ayuda contando mi historia en las misas. Estoy segura de que hoy, al terminar el día, lo voy a lograr”, dijo entre lágrimas.
También los residentes del barrio tienen fuerte apego a San Cayetano y su enseñanza. “Me crie en el barrio, soy devota, por supuesto, y siempre vengo a la Parroquia. Conozco esta capilla desde que era de madera, hasta llegar a lo que vemos hoy. Es un folclore muy lindo el que se vive. Con el padre Marcos la iglesia está renovada y cuidada. Se está viviendo una fiesta muy linda hoy, y hay gente de muchos años que no deja de venir”, comentó Cristina.
Movimientos sociales dijeron presente
También los movimientos sociales pidieron a San Cayetano por pan, paz, tierra, techo y trabajo. Así lo manifestaron reunidos frente a la Parroquia, en la plaza 14 de Abril desde las 13:30, referentes de ATE, CTA-A, CCC, Barrios de Pie y CTEP, quienes convocaron a visibilizar su reclamo, y decir “basta de perseguir y judicializar a las organizaciones sociales”.
“Qué importante entonces que la fe que hoy nos ha convocado se alimente así, con el pan y el trabajo. La fe de todos nos sostiene también a cada uno para caminar juntos”.
Padre Marcos Luján

