El recuerdo de un momento clave en la carrera de Chiche

NewsITe
La muerte de Samuel “Chiche” Gelblung, a los 82 años, reabrió el recuerdo de uno de los momentos más insólitos y comentados de su extensa trayectoria en la televisión argentina: la recreación de la supuesta autopsia de un extraterrestre vinculada al célebre caso Roswell. Lejos de buscar el impacto fácil, el periodista quiso demostrar cómo una puesta en escena podía adquirir apariencia de documento real.
El episodio se emitió en 1995 en su programa Memoria, luego de que las pantallas locales replicaran el video difundido mundialmente por el británico Ray Santilli. En esa filmación, presentada como material militar secreto, se veía a un grupo de médicos rodeando el cuerpo de un supuesto ser de otro mundo, recuperado tras el presunto accidente de un OVNI en Roswell, Estados Unidos.
En Argentina, las imágenes ganaron notoriedad a través del ciclo Siglo XX Cambalache, conducido por Fernando Bravo y Teté Coustarot. Chiche, escéptico ante la veracidad del registro, decidió ir más allá: producir su propia “autopsia de un E.T.” para desnudar los mecanismos que pueden transformar una ficción bien armada en un “documento” convincente para la audiencia.
Cómo se hizo “la otra autopsia de un E.T.”
La producción de Memoria construyó un muñeco que imitaba al presunto extraterrestre y montó una escenografía similar a la del video original, con iluminación, instrumental y vestuario médico. La secuencia se emitió en blanco y negro, copiando el clima de filmación antigua, hasta que Gelblung irrumpió en cámara y reveló que todo era una recreación televisiva.
El cuerpo del “alien” fue elaborado con materiales de utilería, mientras que las vísceras que aparecían durante la intervención se hicieron con menudos de pollo, un recurso clásico de efectos especiales de bajo presupuesto. El resultado fue impactante para la época y reforzó el mensaje de Chiche: no todo lo que parece documento lo es.
Al presentar el segmento, el conductor habló de las “prevenciones y dudas” que generaba el llamado “Expediente Roswell” y anunció que mostraría “la otra autopsia de un E.T.”, con detalles que, prometía, sorprenderían al televidente. Con esa introducción, buscó dejar en claro que su propuesta era una experiencia periodística y audiovisual, no una nueva prueba de vida extraterrestre.
Un clásico de la memoria televisiva argentina
Con el tiempo, aquella recreación quedó grabada en el imaginario popular como “la autopsia del extraterrestre de Chiche”. El propio periodista contó años después que debió explicar en reiteradas ocasiones que su emisión tenía como objetivo cuestionar la autenticidad del material de Santilli y exhibir hasta qué punto las imágenes pueden manipular la percepción del público.
La historia dio una nueva vuelta en 2006, cuando el británico admitió que la célebre película de 1995 era, en realidad, una reconstrucción. Aun así, sostuvo que habría existido una filmación original que se habría deteriorado, motivo por el cual nunca pudo mostrarse en público, versión que mantuvo viva la polémica en torno al caso Roswell.
Ya en enero de 2021, Gelblung volvió sobre aquel capítulo y reveló detalles de la producción: destacó que el costo de su recreación había sido muy inferior al dinero que pagaron canales de televisión por los derechos de emisión del video original, y contó que el muñeco del extraterrestre permaneció durante años en los pasillos de Canal 9, convertido en una curiosa leyenda interna.
Según relató, tiempo después el hombre que había fabricado la criatura volvió a contactarlo para recordarle que él había sido el responsable de aquel trabajo de utilería. Ese intercambio terminó de confirmar el perfil de la experiencia: un experimento televisivo que combinó espectáculo, crítica a la credulidad mediática y el sello personal de un periodista que marcó época.

