Golpe comando en 75 segundos y una trama de corrupción policial

NewsITe
Una organización delictiva conocida como la “Banda de los Encapuchados” quedó al descubierto luego de un asalto millonario cometido en apenas 75 segundos en el sur del Conurbano bonaerense. La investigación judicial reconstruyó una secuencia de robos violentos contra comercios mayoristas y firmas vinculadas al rubro financiero en la zona de Quilmes, y terminó con tres detenidos, entre ellos un sargento de la Policía Bonaerense.
Fuentes del caso señalaron que el grupo operaba con una logística cronometrada y un despliegue casi militar: llegaban en vehículos robados, reducían a las víctimas a punta de pistola y se concentraban exclusivamente en tomar el dinero para escapar en cuestión de minutos. Para los investigadores, ese nivel de precisión sólo se explica por el acceso a información privilegiada y el apoyo interno de un miembro de la fuerza de seguridad.
El asalto relámpago a Marbel S.A.: 50 millones en efectivo
El hecho más resonante atribuido a la banda ocurrió en la firma de productos ganaderos Marbel S.A., ubicada en cercanías del arroyo Las Piedras. De acuerdo con la reconstrucción judicial, los delincuentes irrumpieron en el predio a bordo de una camioneta robada en un hecho previo. Mientras parte del grupo reducía al chofer de un camión de carga, el resto se dirigió sin titubeos hacia el sector administrativo.
En apenas un minuto y quince segundos los asaltantes se apoderaron de dos cajas que contenían alrededor de 50 millones de pesos en efectivo. Luego emprendieron la fuga antes de que pudiera activarse una respuesta policial eficaz. Según describió una fuente de la investigación, los ladrones no dudaban en efectuar disparos intimidatorios contra las paredes para forzar la rápida sumisión de las víctimas, una metodología que evidencia la peligrosidad de la organización.
Antecedente clave: el golpe al mayorista “El Polaco”
Nueve días antes del robo a Marbel S.A., la “Banda de los Encapuchados” ya había dejado su sello en un autoservicio mayorista conocido como “El Polaco”, ubicado en la intersección de la calle 187 y Roque Cisterna, también en Quilmes. Allí, cinco sujetos encapuchados descendieron de un Volkswagen CrossFox, redujeron al personal y, en apenas tres minutos, se llevaron dinero en efectivo y una camioneta Renault Oroch.
Ese vehículo sería utilizado luego como herramienta logística en el asalto millonario. Sin embargo, el golpe al mayorista también dejó errores que terminaron siendo decisivos para la causa: durante la huida, el auto original que habían llevado los delincuentes no arrancó y debieron empujarlo, siempre encapuchados, lo que quedó registrado por las cámaras de seguridad. En esas mismas imágenes se observa cómo uno de los ladrones aprovecha para robar además una caja de vinos, detalle aparentemente menor que más tarde ayudó a trazar perfiles conductuales del grupo.
Investigación, detenciones y la sorpresa del policía implicado
La causa quedó a cargo del fiscal subrogante de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) N.º 7 de Quilmes, Javier Barrera, junto con el secretario de la fiscalía, Cristian Hernández. A partir del análisis de registros fílmicos, testimonios y movimientos de los vehículos utilizados, los investigadores detectaron un patrón de fuga: la utilización recurrente de un Nissan Versa para el trasbordo de los delincuentes tras cada golpe.
Personal del Grupo Táctico Operativo (GTO) de la Policía Bonaerense localizó e interceptó ese vehículo en Quilmes Oeste. En el operativo fueron detenidos tres sospechosos, entre ellos un sargento de la Unidad de Policía de Prevención Local (UPPL) de Florencio Varela. El efectivo fue apresado con su arma reglamentaria 9 milímetros cargada y una bala en la recámara, lista para disparar, lo que agrava su situación procesal.
Por la participación del policía en la banda, el Ministerio de Seguridad bonaerense dio intervención a la Policía Federal Argentina y a Asuntos Internos, que dispuso su inmediata desafectación de la fuerza.
Tras las detenciones, los acusados se negaron a declarar amparados en su derecho constitucional. La Justicia se concentra ahora en identificar y capturar al menos a otros dos integrantes que habrían intervenido directamente en los asaltos. El caso reaviva el debate sobre la infiltración de “fuerza propia” en organizaciones criminales y la necesidad de reforzar los controles internos y los mecanismos de auditoría sobre el personal policial, especialmente en las unidades de prevención local del Conurbano bonaerense.

