Carrió denunció corrupción transversal en la política argentina

NewsITe
La ex diputada nacional Elisa Carrió volvió a sacudir el tablero político con fuertes declaraciones sobre la corrupción en distintos espacios partidarios. En una reciente participación en el programa de Mirtha Legrand, la fundadora de la Coalición Cívica apuntó contra el diputado del PRO Cristian Ritondo, el ex presidente Mauricio Macri y referentes del radicalismo, al sostener que los hechos de corrupción “atraviesan a todos los partidos” en la Argentina.
Carrió negó que su distancia con Ritondo responda a cuestiones personales y sostuvo que obedece a razones éticas. Según recordó, lo denunció por presunto enriquecimiento ilícito y afirmó que el legislador “no puede explicar 180 propiedades” que se le adjudican. También lo vinculó con operadores judiciales y empresarios del juego, un sector al que la ex diputada señala desde hace años como uno de los principales focos de poder y financiamiento político.
En ese contexto, Carrió amplió sus cuestionamientos hacia la dirigencia de Juntos por el Cambio y, en particular, hacia Mauricio Macri. Reconoció que, a su juicio, se equivocó al respaldarlo en el pasado y fue tajante al afirmar que el ex jefe de Estado “no puede decir que se predica con el ejemplo”. A sus críticas sumó referencias al gobernador de Entre Ríos, Rogelio Frigerio; al ex jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta; y al ex mandatario jujeño, Gerardo Morales, a quienes también señaló por su relación con el negocio del juego.
Cuestionamientos al radicalismo y balance de su carrera política
Durante la entrevista, Carrió repasó su salida de la Unión Cívica Radical, fuerza en la que inició su trayectoria pública. Explicó que dio un paso al costado por diferencias insalvables en torno a la corrupción interna del partido. Recordó una conversación que mantuvo en 2001 con el ex presidente Raúl Alfonsín, a quien le advirtió que no estaba dispuesta a convertirse en “mascarón de proa” de los sectores que, según ella, estaban involucrados en hechos ilícitos.
La ex diputada sostuvo que en la Argentina persiste un pacto de silencio en torno a los casos de corrupción que afectan al radicalismo y a otros espacios tradicionales. Aseguró que el avance del juego y de sus intereses económicos asociados constituye uno de los riesgos más serios para la calidad institucional, y advirtió que, si no se pone un freno, “el juego va a dominar la Argentina”. Sus declaraciones reavivaron el debate sobre la influencia de este sector en la política y en el financiamiento de campañas electorales.
Carrió remarcó que hoy se encuentra alejada de la actividad partidaria, aunque no de la discusión pública. Explicó que decidió dar un paso al costado luego de “poner el cuerpo” durante décadas de denuncias y enfrentamientos con dirigentes de distintos signos. Sin embargo, adelantó que continuará interviniendo en el debate sobre la transparencia y la ética pública. Como síntesis de su mirada sobre el presente del país, afirmó que la sociedad argentina se encamina hacia un “contrato de mínima decencia” y subrayó que ya no aspira a grandes transformaciones, sino a estándares básicos de honestidad en el ejercicio del poder.
“Yo ahora estoy fuera de la política porque di la lucha, puse el cuerpo y puse a mi familia”, expresó Elisa Carrió, al tiempo que reclamó un “contrato de mínima decencia” para la Argentina.
Las expresiones de Carrió vuelven a tensar los vínculos dentro de la oposición y reponen en agenda la discusión sobre la corrupción estructural en la política argentina, un tema que, según la dirigente, sigue sin ser abordado con la profundidad necesaria por los principales espacios partidarios.

