Carola Reyna y sus encuentros íntimos con Jorge Luis Borges

Carola Reyna recuerda sus charlas con Borges sobre la ciudad

Carola Reyna recuerda sus encuentros con Jorge Luis Borges

NewsITe

La actriz Carola Reyna sorprendió al relatar una serie de encuentros que mantuvo en su juventud con Jorge Luis Borges, en los que el escritor le habló, entre otros temas, de los “laberintos urbanos” que tanto marcaron su obra. Las anécdotas, contadas recientemente en una entrevista televisiva, rescatan una faceta íntima y cotidiana del autor, lejos del bronce y más cerca de la charla de café porteña.

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Reyna recordó que el primer encuentro ocurrió cuando recién había cumplido 18 años. En ese momento formaba parte de un taller literario dirigido por Félix Ismael “Grillo” Della Paolera, amigo cercano de Borges desde finales de la década del 40. Ese vínculo fue la puerta de entrada para que la entonces joven actriz compartiera un tiempo cara a cara con uno de los grandes escritores argentinos.

Según relató, Della Paolera le propuso organizar una reunión de talleristas con Borges y le pidió un favor inesperado: que fuera a buscar al escritor en auto. Reyna había sacado el registro apenas una semana antes y manejaba un Fiat 600, un clásico de la época. El punto de encuentro fue en la Avenida Maipú, en plena circulación de colectivos y bocinazos, escenario tan urbano como borgeano.

Durante el trayecto hasta el taller en Vicente López, Borges no perdió el tiempo. Mientras ella trataba de concentrarse en el tránsito, él la iba guiando a través de sus obsesiones literarias: los signos, los espejos, los símbolos que se repiten en su obra y, especialmente, la idea de la ciudad como un laberinto inagotable. Ese breve viaje en auto se transformó en una auténtica clase magistral improvisada.

Los “laberintos urbanos” y un Borges cotidiano

En uno de esos pasajes del relato, Reyna recordó que le contó a Borges que lo dejaría en un punto cercano porque debía ir al recién inaugurado estacionamiento subterráneo de la plaza de Vicente López. Esa simple aclaración dio pie a que el escritor hilara una reflexión sobre los “laberintos urbanos” y los “laberintos subterráneos”, conectando la cotidianeidad de la ciudad con los temas centrales de su literatura.

Lejos de una imagen solemne, la actriz describió a un Borges cercano, curioso y estimulante en la conversación. Su amistad con Della Paolera, con quien se reunía a almorzar y caminar por Buenos Aires durante décadas, quedaba reflejada en esa costumbre de convertir cada paseo en una charla erudita sobre literatura, símbolos y mitologías personales.

Reyna reveló que su vínculo con el escritor no se limitó a aquel primer viaje en auto. Hubo al menos otro encuentro significativo: una comida compartida en una modesta casa de pastas, a la vuelta del domicilio de Borges. Allí, contó, lo sintió especialmente movilizado porque al día siguiente debía emprender un viaje junto a María Kodama, su compañera de los últimos años.

  • Un primer encuentro a los 18 años, en el marco de un taller literario.
  • Un viaje en Fiat 600 por Avenida Maipú, con Borges hablando de símbolos y espejos.
  • Reflexiones sobre los “laberintos urbanos” inspiradas en un garage subterráneo.
  • Un almuerzo en una casa de pastas cercana a la casa del escritor.

“Conversé con él mientras manejaba. Me hablaba sobre los signos, los espejos y todos sus temas… Fue muy genial e inspirador”, resumió Carola Reyna.

Lectora apasionada, Reyna confesó que siempre fantaseó con ser música o escritora, dos pasiones que la acompañan desde joven. Sus recuerdos con Borges no solo la conectan con una figura central de la cultura argentina, sino que también muestran cómo, en una Buenos Aires de encuentros presenciales y charlas extensas, un simple viaje en auto podía convertirse en un momento inolvidable de formación y de inspiración artística.

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