Carmiña Masi se defendió tras las críticas por sus dichos en GH

Carmiña Masi se planta ante las críticas por su paso por Gran Hermano

Carmiña Masi durante su participación en televisión

NewsITe

Buenos Aires, 13 de marzo (NA) – Carmiña Masi volvió a quedar en el centro de la escena mediática luego de enfrentar en vivo a los panelistas del programa “A la Barbarossa”, donde fue consultada por los comentarios racistas que realizó sobre Mavinga durante su paso por la casa de Gran Hermano. La ex participante intentó relativizar sus expresiones, al sostener que se trató de “un chiste de mal gusto”, y cuestionó con dureza a quienes hoy la critican.

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Durante el intercambio, varios integrantes del panel remarcaron que el eje del conflicto no es solo lo que dijo dentro del reality, sino que aún minimice la situación tratándola como una broma. Según se comentó en el programa, la actitud de Masi refleja la dificultad de parte de los participantes para dimensionar el impacto de expresiones discriminatorias en un formato de alta exposición como Gran Hermano, donde cada gesto queda registrado y amplificado en redes sociales.

En ese contexto, Romina Uhrig, ex diputada y ex participante del mismo ciclo, intervino para marcar distancia: aseguró que jamás se le ocurriría hacer un comentario de ese tipo al aire. Esa frase encendió la reacción inmediata de Carmiña, que cruzó al panel con tono molesto y dejó en claro que, a su entender, muchos de sus colegas no están libres de haber dicho cosas cuestionables en ámbitos privados.

“Ahora son todos santos”: el cruce con los panelistas

Molesta por la catarata de críticas, Masi disparó contra los presentes: “Ahora son todos santos, se rasgan las vestiduras y son todos caretas”. Luego redobló la apuesta al señalar que la cancelación social también tiene un costado hipócrita: “¿Me van a decir que nadie dijo nada cancelable en su casa? ¡Déjense de joder!”, lanzó en pleno vivo, generando incomodidad en el estudio.

La tensión creció cuando la invitada advirtió que podía abandonar la nota si el clima no cambiaba. “Si siguen así, voy a hacer la gran Carmen Barbieri y me voy a ir, porque vine a pasarla bien”, advirtió, en referencia a otros recordados portazos en ciclos de espectáculos. Aun así, permaneció en el piso y continuó con la entrevista.

Disculpas reiteradas y temor por su futuro laboral

En un tramo más emotivo del reportaje, Carmiña se arrodilló frente a los panelistas y volvió a pedir disculpas. “Si quieren que me arrodille, lo hago. No sé qué más quieren, ¿que me humille? Ya pedí disculpas miles de veces y lo voy a seguir haciendo, pero si esperan que llore, eso no va a pasar”, afirmó, marcando un límite a las exigencias públicas de arrepentimiento.

  • Masi insistió en que reconoce que sus dichos fueron ofensivos, aunque continúa encuadrándolos como un “humor desafortunado”.
  • Los panelistas remarcaron que la gravedad del episodio excede lo televisivo y se vincula con actos de racismo y discriminación.

La ex integrante del reality reconoció además que el escándalo tuvo un fuerte impacto en su vida personal y profesional. Contó que la polémica trascendió la pantalla argentina y repercutió en Paraguay, su país de origen. “No sé si voy a tener trabajo cuando vuelva a Paraguay después de todo esto”, admitió, dejando en evidencia la incertidumbre que atraviesa su carrera.

“Ya pedí disculpas miles de veces y lo voy a seguir haciendo, pero si esperan que llore, eso no va a pasar”, sostuvo Carmiña Masi en “A la Barbarossa”.

El caso vuelve a poner en debate los límites del humor en la televisión abierta y la responsabilidad de las figuras públicas en relación con discursos de odio y expresiones discriminatorias, en un contexto donde la audiencia y las redes sociales reaccionan de forma inmediata ante este tipo de conductas.

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